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518-1ptDme.Sk.84Janet Batet - El Nuevo Herald

La aparición de la abstracción hacia principios del siglo XX significó una revolución sin precedentes. Por primera vez el arte se despojaba del pesado fardo referencial y anecdótico abriendo caminos insospechados a la experimentación que, a grandes rasgos, adoptaba una de dos vertientes fundamentales: la lírica y la geométrica.

 

La línea geométrica se liberaba además del componente emocional centrando sus búsquedas en las cualidades intrínsecas del espacio plástico tales como estructura, composición y color. Justo es este el tema que ocupa Colors on Colors(Colores sobre colores), muestra abierta al público en el Frost Art Museum.

 

Compuesta de una cuidada selección de obras geométricas de la colección del nuevo Museo de Arte Contemporáneo de Buenos Aires (MACBA), Colors on Colorshace un recorrido a grandes saltos de diferentes aproximaciones a la abstracción geométrica, apoyándose para ello en tres ejes fundamentales: el color contenido en la geometría, el color en movimiento y el color expansivo.

 

El primer grupo se apoya en la influencia y relectura de las corrientes constructivistas y neoplasticistas de principios del siglo XX y su impronta en las generaciones subsiguientes de artistas abstractos.

 

En este sentido, destacan las dos obras de gran formato de Juan Melé (Argentina, 1923) incluidas en la presente muestra, en las que el uso de líneas horizontales y verticales de color negro o gris generan una suerte de armazón o retícula sobre la que luego se distribuyen los planos de color, que serán invariablemente primarios: rojo, amarillo, azul.

 

Melé, quien en Buenos Aires formó parte de la Asociación Arte Concreto-Invención y más tarde, en París se adscribió al grupo Concreto de Milán es heredero directo de la impronta neoplasticista inaugurada por Theo Van Doesburg y Piet Mondrian.

 

Dentro de este grupo, encontramos también la obra Energía central liberada, 1965, de Ramón Vergara Grez (Chile, 1923), en la que la forma triangular del lienzo acentúa la sensación ascendente tan cara a la obra.

 

Las obras de Sara Morris (Inglaterra, 1967) y Graciela Harper (Argentina, 1966) se corresponden con una generación más joven. En ellas, la interpretación de las teorías constructivistas se cargan de un sentido mucho más lúdico. Ambas artistas amplían su paleta más allá del restrictivo uso de los colores primarios.

 

En el caso de Morris, la incorporación de la pintura de esmalte para pared como material pictórico se asocia directamente a su interés de discurso acerca del espacio citadino. Morris recurre a la estructura de panel de abeja y el uso de diagonales que cargan de gran dinamismo su obra.

 

El segundo subgrupo agrupa obras interesadas en la exploración del movimiento a través del color. María Constanza Cerullo, curadora de la muestra, se apoya en la clasificación de Frank Popper que subdivide este tipo de obras en tres grados de “movimiento”: movimiento generado a partir de la irritación de la retina del espectador; movimiento creado por el desplazamiento del espectador y, por último, desplazamiento de la obra en sí misma.

 

Las obras de Joël Stein, Francisco Sobrino y Guido Molinari, incluidas en Colors on Colors, responden a la larga tradición inaugurada por la pintura post-impresionista, interesada en la reconstitución del fenómeno perceptivo en la retina del espectador.

 

Stein y Sobrino formaron parte en París del Grupo de investigaciones de las artes visuales (GRAV por sus siglas en francés), interesado en la experimentación de la luz, el color y el movimiento y sus efectos en el acto perceptivo.

 

Fiel a estas búsquedas, Stein (Francia, 1926) incorpora la idea del laberinto en su obra y del efecto muaré. Círculo cromático, obra incluida en la presente exposición, explora la cualidad de movimiento progresivo implícito en la temperatura del color.

 

Physichromie no. 321-B, de Carlos Cruz-Diez (Venezuela, 1923) reclama el desplazamiento del espectador que deviene ente participante en la obra. Para Cruz-Diez la cualidad cromática que interviene el espacio físico constituye una conjunción activadora fundamental, capaz de generar una experiencia vívida y única.

 

Por último, incluido también este grupo, aparece la obra de Karina Peisajovich (Argentina, 1966). Máquina de hacer color (2010) que proyecta haces luminosos de colores. Los discos de luz coloreada en movimiento continuo sobre el muro giran y se interceptan generando una experiencia cromática renovada a través del tiempo.

 

El último subgrupo de trabajos abarca los colores expansivos. Aquí dominan las formas simples y composiciones abiertas que desintegran la tradicional estructura cuadrada del cuadro. En este sentido, se imponen las piezas ovoides de León Polk Smith (Estados Unidos, 1906-1996) e Ilya Bolotowsky (Rusia, 1907-1981), quienes son continuadores de la línea iniciada por Frank Stella del s haped canvas.

 

Omega XIV (1961) de Alexander Liberman es una de las piezas incluidas en este subgrupo. La obra de Lieberman, quien nace en Kiev en 1912 y muere en Miami en 1999, fue incluida en la histórica muestra The Responsive Eye(MOMA, 1965), en la que también participara Francisco Sobrino. Sus obras de esta época se caracterizan por el uso de elementos mínimos y formas básicas como el círculo que crean una creciente tensión con el espacio que habitan.

 

Heredera de la denominada pintura de Color Fields que distingue la escena neoyorquina de los años 40 y 50, Rosa Brun (España, 1955), nos presenta Enza, 2001.

 

Colors on Colorses una excelente travesía por la experiencia cromática a través del arte abstracto.

 

Janet Batet es escritora, curadora y crítica de arte. Escribe de arte para diferentes publicaciones, galerías y museos.

 

‘Colors on Colors’, Frost Art Museum, FIU, 10975 SW 17 St., Miami, FL 33199. (305) 348-2890, http://thefrost.fiu.edu.

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