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Habey Hechavarria PradoHabey Hechavarría Prado (La Habana, 1969).

Teatrólogo. Padre de Familia. Humanista. Graduado de la Facultad de Arte Teatral del Instituto Superior de Arte, donde ejerció la docencia durante más de una década. Integró grupos teatrales y diferentes instituciones de las artes escénicas cubanas que le dieron experiencia como actor, director, dramaturgista, asesor y crítico.

Sus artículos e investigaciones se encuentran en publicaciones especializadas y sitios web. Ejerció el periodismo cultural dentro de revistas católicas habaneras. Publica reseñas teatrales en El Nuevo Herald y escribe para Teatroenmiami.com

Crónica del XXXI Festival de Teatro Hispano IHabey Hechavarría Prado - www.TeatroenMiami.com 

La edición XXXI del Festival Internacional de Teatro Hispano de Miami, entre otras actividades, ofrece siete puestas en escena provenientes de distintas zonas del mundo hispanoparlante. Con un respetable nivel de calidad, la muestra de este año 2016 exhibe el trabajo de grupos provenientes de algunos países que, como Argentina, España (con dos obras) y México, no suelen faltar, tal vez, debido a la relevancia de sus respectivos movimientos teatrales. Además, el público está disfrutando de sendos montajes de Uruguay, Estados Unidos y Perú, en tanto el primero inauguró la cita estival y el segundo, país anfitrión, mantiene su doble representación. Por lo regular, se trata de espectáculos que forjan la diversión artística jerarquizando diferentes tipos de comunicación actor-espectador mediante dramaturgias heterodoxas, temas inquietantes y determinadas relaciones entre la escena y el lunetario, configuradas en algunas de las mejores salas teatrales de la ciudad. Un factor ejemplar es la exhibición inusual en Miami de obras políticas, o con explícitas implicaciones políticas, en función del disfrute y enriquecimiento de nuestro panorama y visión del teatro, al menos durante las tres primeras semanas de Julio.

Durante el primer fin de semana la cartelera abrió con tres espectáculos enfocados en el ámbito femenino. Dos de las representaciones plantearon una reflexión escénica sobre personas y realidades concretas y simbólicas del ámbito hispanoamericano. La tercera propuesta, regresa a un clásico de la dramaturgia norteamericana del siglo XX para atender cuestiones más universales pero pensadas desde la lengua cervantina que el Festival celebra. La mujer intelectual, la mujer madre y la mujer atrapada en el fundamentalismo trajeron una triada de observaciones de género en clave de denuncia. Pero lo más interesante fue que los discursos estéticos no pudieron ser más divergentes.

01 1No daré hijos, daré versos

La figura de la poeta uruguaya Delmira Agustini motivó la propuesta escrita y dirigida por Marianella Morena, al frente del grupo montevideano Teatro La Morena. El acercamiento a la escritora asesinada por su ex-esposo refleja los horrores del feminicidio actual mediante tres cuadros que comprendieron la intimidad del matrimonio, el medio familiar donde ella creció y el tránsito hacia la posteridad en el Uruguay contemporáneo. Tres actrices y tres actores, todos jóvenes, sostuvieron con apasionamiento, frescura y fluidez un montaje repleto de acertados manejos histriónicos (caricatura, astracán), de guiños discursivos que divirtieron a través del canto, la multiplicación de identidades, el humor verbal y la parodia de circunstancias eróticas, convenciones sociales y normas de comportamiento.

El escenario flexible del Carnival Studio Theater, en el Adrianne Arsht Center, apenas necesitó de una cama, pocos muebles de sala, el guardarropa y el proscenio para recrear los distintos ambientes articulados por un ágil diseño de movimiento. Pero el texto dramático, sobre todo el segundo cuadro, necesitó elaboración argumental, pues la exposición superó al desarrollo en la dramaturgia escrita, aunque prosperó en la espectacular. Sin embargo, el tercer cuadro abrió otra línea de acción, amplió la perspectiva con situaciones y caracteres simpáticos, un final insinuante e incitó a la reflexión, a la lectura, a la investigación. Esta cualidad develó un objetivo principal, cuyo logro ameritaría a cualquier espectáculo.

04Del manantial del corazón

Una obra del corazón ha traído el grupo mexicano Sa´as Tun que buscó en el contexto cultural yucateco los resortes de una fábula tierna y terrible. Historias de muerte y de vida, así de agónico es el fluido dramático que como un magma avanza a lo largo del espectáculo sin que el espectador entienda al principio de qué se trata. Hasta que se devela la esencia de un pueblo aborigen colonizado y, a la vez, conservador de una raíz y una fibra autóctonas. Un corazón que emana sangre y lágrimas porque representa el centro vital y no un órgano, un núcleo de poder, manantial de relatos sobre mujeres, madres, hijos, maridos, familias, comunidades, con aliento mestizo que resisten el envoltorio de una cultura europea y católica, en cierta medida propia, en cierto modo extraña. Porque bajo la debilidad de los más desfavorecidos (indios, pobres, mujeres, niños nacidos o no) palpita una fuerza que narra su enfrentamiento a maltratos históricos, personales y a la muerte misma, otra historia conmovedora de supervivencia, de destrucción y de reafirmación en nuevas circunstancias.

Pero mientras los temas son las generalidades de siempre, la elaboración del espectáculo define la nobleza de una creación. Y la palabra que distingue al montaje, escrito y dirigido por Conchi León, no es una categoría estética sino una virtud humana: autenticidad. De la auténtica participación en la cultura maya brota la apropiación dramática de costumbres entorno a la gestación y al alumbramiento, de los ritos afines como el “bautizo” o iniciación, además de personajes y situaciones propias que tejen una red de sensaciones y descubrimientos donde el público termina participando física y emocionalmente hasta que la estructura fragmentada cristalizó en una “catarsis” maya, rito de paso a un universo antropológico desconocido. El espectáculo como texto cultural general, muy evidente en esta performance escenificada en el On.Stage Black Box Theatre, del Miami-Dade County Auditorium, apeló a la autenticidad de los materiales, las acciones, y brotó de la eficacia de actrices sin artificialidades ni glamour, sin sofisticación, imágenes de mujeres de pueblo, dolientes e irradiantes de gracia y naturalidad, con una niña actriz de la mano. Es tan realista la obra que llega a ser mágica, tan regionalista que termina siendo universal.

03Cacería

Teatro Prometeo, la escuela de actuación en español del Miami Dade College, puso en el Koubek Theater una versión de Las brujas de Salem (The Crucible, 1953), pieza clásica del dramaturgo neoyorkino Arthur Miller. La adaptación de Ileana Prieto y Cristina Rebull, dirigida por Joann Yarrow y la segunda autora, se inscribe en una variante del teatro didáctico que tiene tanto del teatro de tesis como del teatro escolar. Es decir, la representación sobre el fanatismo, la mentira y las represiones produjo un evento que alcanza sus mejores resultados en la docencia artística, donde debe centrarse el análisis. Actores jóvenes y otros no tanto, alumnos y profesores concertaron un esfuerzo que, por la construcción clara de los personajes, las escenas de multitudes y un relato preciso, recuerda el teatro académico del Renacimiento. El trabajo del nutrido equipo debió constituir un crecimiento en los niveles curriculares y organizativos mientras oteaba en la maldad, los miedos e instintos de niñas y adolescentes, la ignorancia del pueblo y en un injusto sistema judicial, que parecieron una plataforma apropiada donde mostrar ciertas búsquedas artísticas allende la serenidad pedagógica del colegio.

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