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waldo bioWaldo González López (Las Tunas, Cuba, 1946)

Poeta, ensayista crítico teatral y literario, periodista cultural. Graduado en la Escuela Nacional de Teatro (ENAT) y Licenciado en Literatura Hispanoamericana (Universidad de La Habana). Autor de 20 poemarios,  6 libros de ensayo y crítica literaria, varias antologías de poesía y teatro. Desde su arribo a Miami (2011), ha sido ponente y jurado en eventos teatrales y literarios internacionales. Merecedor de 3er. Premio de Poesía en el X Concurso “Lincoln-Martí” 2012. Colaborador de las webs: teatroenmiami.com (Miami) y Encuentro de la Cultura Cubana (España), Boletín de la Academia Norteamericana de la Lengua Española (New York), y los blogs OtroLunes (Alemania), Palabra Abierta (California), Gaspar. El Lugareño, y el diario digital El Correo de Cuba (ambos en Miami).

los excentricos de la noche wgl 1Por Waldo González López

Fotos: Gloria Nuri Torres

Dando continuidad a la Noche de Teatro Cubano, plausible idea creada por Clara Varona en el pasado 2015, a propósito del mes de la Herencia Hispana en Miami, la directora y actriz estrenó el pasado sábado en la Art Emporium Gallery (de la artista plástica y profesora de Historia del Arte, Vivian Pérez), la comedia farsesca Los excéntricos de la noche (1998), de Nicolás Dorr (La Habana, 1947).

DE LA OBRA Y LA PUESTA

   Los protagónicos Carucha Grandal (la cubana Vivian Morales) y Arturo Fonseca (el venezolano Isaniel Rojas) conforman el quid de la sencilla trama, acompañada por tres breves incursiones de la propia Clara en un personaje creado por ella: Cachita Pachanga, quien a manera de ‘prólogo’, anuncia al público qué sucederá en el estreno, para luego reaparecer en el breve intermedio y al final.          

   El ingente apoyo del tándem creador corrobora su esfuerzo por enriquecer el pobre espectro de la obra, acentuado por la falta de ensayos, tal se corroboró en los no convincentes resultados de la puesta, a pesar del talento y la praxis desplegados por Vivian e Isaniel, rasgo constatado por el crítico y comentado por la propia Clara al finalizar la función de estreno.

   Pero hay más: en realidad, Los excéntricos… no llega al nivel de otras comedias del también narrador cubano, sobre todo de Una casa colonial y Vivir en Santa Fe, sin duda sus mejores aportes a este género tan gustado en Cuba y Miami. Por ello, no obstante el apreciable desempeño de los intérpretes (experimentados en la comedia, como en dramas y tragedias), la puesta falla por lo antes comentado como por sus carencias en acción y ritmo.

   Un sencillo pero valido tópico merece una primera mención: la idea de  Clara de incluir en la actuación de Isaniel, una breve pero acertada imitación de ese clásico de la comedia cubana que fue y es Leopoldo Fernández, en su carismático personaje “Tres Patines” al que con eficacia homenajea. 

   Otra característica que merece la segunda mención es la inclusión de géneros y ritmos generados entre las décadas de los ’20 y los ‘50 en Cuba, gracias a cuya amplia creación musical enriquecieron y otorgaron prestigio mundial a la Isla: el bolero (Vivian acierta en la interpretación de uno de la compositora y cantante Clary Varona), el cha cha chá y la conga (añadida al final, cuando los tres actores invitan a bailar a los espectadores).

 los excentricos de la noche wgl 2  Además del justo homenaje a la música cubana, se evoca la presencia de la hispana, de gran notoriedad en la Isla (como en la mayoría de “las repúblicas dolorosas” que dijera nuestro José Martí).

   Y aun otro tópico no menos importante: obra y puesta poseen un plausible mensaje: “llama a no perder las costumbres de antaño”, tal señalara Clara al periodista y fotógrafo colombiano Germán Acero en su reportaje, publicado en la más reciente edición del semanario Libre.     

   No obstante las manchas señaladas (“que hasta el Sol las tiene”, tal también dijera Martí), en la medida que tenga más representaciones, la puesta salvará las fallas comentadas.

   Por último, y no menos atendible: Los excéntricos de la noche resulta un esfuerzo por mantener la dramaturgia cubana en los escenarios de Miami, donde residen tantos nacidos en la Isla, como en diversos ámbitos de Latinoamérica, asimismo amantes de nuestra música.

SOBRE NICOLÁS DORR

   La amplia creación dramatúrgica del Premio Nacional de Teatro 2014 incluye más de veinte piezas teatrales, todas publicadas y la gran mayoría, estrenadas en España, EE.UU., ex URSS, Francia, Italia, Polonia, Hungría, Nicaragua, Panamá, Colombia, Venezuela, Argentina y Puerto Rico. Es también autor de otras obras costumbristas, como La chacota,  Un viaje entretenido, la valiosa comedia musical Vivir en Santa Fe, la siempre recordada comedia sentimental Una casa colonial (con María de los Ángeles Santana, filmada en 1984) y, sobre todo, la farsa de humor negro Las pericas, por la que fue considerado un adelantado de la escena cubana, ya que la escribió el tres de abril de 1961, cuando apenas contaba 14 años.

   El recordado suplemento literario Lunes de Revolución publicaría la pieza, tras pocos meses de su estreno con una entrevista por el mayor conocedor de la escena de las dos orillas: el investigador, dramaturgo, poeta y narrador Matías Montes Huidobro. Se transmite también por la televisión cubana, en el programa “Escenario 4”. Toda la crítica de la época le fue altamente elogiosa. El decano de los críticos cubanos Rine Leal (quien fuera profesor y colegamigo de este redactor) escribiría: “Ha nacido un autor que no se parece a ningún otro en Cuba”. Fue la primera pieza teatral cubana llevada al ballet y es considerada, desde su estreno, una de las obras clásicas de la dramaturgia cubana. Fue publicada en el volumen Teatro de Nicolás Dorr (Ediciones El Puente, La Habana, 1963, con edición del poeta José Mario), prologado por el dramaturgo argentino Osvaldo Dragún, e incluyó además El palacio de los cartones y La esquina de los concejales.

   Un rasgo no tan conocido del dramaturgo es su faceta de comediante  (constatada por este crítico, quien durante una estancia de ambos con el director artístico Fernando Quiñones, fungiendo como jurados en un evento teatral en la ciudad cubana de Las Tunas, el dramaturgo, en una charla sobre teatro, improvisara, provocando la hilaridad general del público). Pero el mayor disfrute en esta vertiente lo ha ofrecido en su recital Nicolás Dorr y otros personajes, un guaguancó dramático, en el que corrobora su singular rol de actor y recrea a diecisiete de sus personajes más sobresalientes, deliciosa suerte de Stand Up Comedy presentada en España (2000) Puerto Rico (2000) y Argentina (2001).

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