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waldo bioWaldo González López (Las Tunas, Cuba, 1946)

Poeta, ensayista crítico teatral y literario, periodista cultural. Graduado en la Escuela Nacional de Teatro (ENAT) y Licenciado en Literatura Hispanoamericana (Universidad de La Habana). Autor de 20 poemarios,  6 libros de ensayo y crítica literaria, varias antologías de poesía y teatro. Desde su arribo a Miami (2011), ha sido ponente y jurado en eventos teatrales y literarios internacionales. Merecedor de 3er. Premio de Poesía en el X Concurso “Lincoln-Martí” 2012. Colaborador de las webs: teatroenmiami.com (Miami) y Encuentro de la Cultura Cubana (España), Boletín de la Academia Norteamericana de la Lengua Española (New York), y los blogs OtroLunes (Alemania), Palabra Abierta (California), Gaspar. El Lugareño, y el diario digital El Correo de Cuba (ambos en Miami).

Por Waldo González López – www.TeatroenMiami.com

Fotos: Cortesía de Fundarte

Coproducida por FUNDarte, la Universidad de Miami y el Miami Dade County Auditorium, el prestigioso realizador teatral cubano residente en la Isla, Carlos Díaz (galardonado en La Habana con el Premio Nacional de Teatro 2015), estrenaría el último fin de semana (durante cuatro funciones en el On Stage Black Box Teatro, del MDA) su más reciente producción que, como otras puestas suyas, reinterpretan, desde una visión y montaje posmodernos, algunos de los clásicos mitos culturales nacionales y extranjeros, en particular norteamericanos, a partir de relecturas de canónicas piezas escénicas y filmes.

   El director de la recordada trilogía de teatro realista norteamericano (que transformara la escena cubana a inicios de los complejos ‘90s con su compañía El Público) traía a Miami el esperado estreno de Yellow Dream Road, sumándose al evento multidisciplinario CUBA AHORA: The Next Generation, organizado por el Centro Cultural Español.

   De tal suerte, con su peculiar impronta como realizador, Carlos Díaz una vez más convencía al público miamense con la pieza de Rogelio Orizondo (cuya relectura de El Mago de Oz) y las actuaciones de un sólido elenco, integrado por dos importantes actrices cubanas residentes desde décadas atrás en Miami: Lili Rentería y Mabel Roch, y tres jóvenes intérpretes, igualmente valiosos y radicados aquí: Javier Fano, Mabel Valiente y Alegnis Castillo, a los que se sumarían el destacado actor y humorista Osvaldo Doimeadiós y el director, venidos desde la Isla para el significativo estreno.

   Elaborado en Miami a partir de improvisaciones del elenco, el agudo texto de Orizondo (a partir de una intelectiva relectura de El Mago de Oz) permitió a los actores convocar sus propias experiencias en Cuba y/o Miami, comparables con “el camino transitado por Dorotea en busca de Ciudad Esmeralda”, según confesara Carlos Díaz, al colega Arturo Arias-Polo en entrevista publicada por el Nuevo Herald, donde asimismo subrayaría uno de los rasgos definitorios de la pieza que “no tiene una trama convencional, ya que son estructuras que se van entrelazando para que el público teja su propio sueño al terminar la función”.

   De tal suerte, con sus breves e intensos monodramas, los actores asumen, con lúcidas caracterizaciones, los sugerentes personajes: Espantapájaros, Hombre de Hojalata, El León y Dorotea, entre otros que “sueñan ser la Virgen de la Caridad del Cobre”, como igualmente añadiría el director, acorde con la imperecedera devoción del pueblo cubano por su patrona, familiarmente denominada “Cachita”, tal resulta desde siempre su entrañable vínculo con los nacidos en la Isla.

   Desde el inicio, el atento espectador —imbuido por la mágica voz de la legendaria Merceditas Valdés— advierte el ritual que presenciará: numerosas velas distribuidas a ambos lados del escenario, mientras el joven actor (indudable revelación) Javier Fano (Peter Pan) evidencia su alto dominio corporal y de movimientos, apenas provisto de tres mínimos barcos de papel, en clara alegoría al interminable exilio que, justamente por estos días, en Costa Rica, suma a diario a los más de tres mil cubanos que, atraviesan Centro América, huyendo de la Cárcel-Isla, agregándose al interminable éxodo que —desde los inicios de la mal denominada Revolución y durante varias décadas y etapas— caracteriza la agobiante existencia de los cubanos en la antes prestigiosa Llave del Golfo.

   Osvaldo Doimeadiós, como El Hombre de Hojalata, incorpora su fibra dramática, al huir de las multitudinarias “personas desesperadas” que le imploran ayuda para escapar de la prisión, sin dejar de evidenciar su vis cómica, también presente en su caracterización.       

   Mabel Roch, dueña de sus criaturas escénicas, aporta con la guajira y el Espantapájaro, la omnipresencia del sexo en la (i)rrealidad cubana de cada día como el terror reinante (“¿Es miedo lo que uno siente?, se pregunta).

   Lili Rentería con La Leona y, sobre todo, con su monólogo final de la cubanísima “Cachita”, muestra su larga praxis en la escena, iniciada en grande con su protagónica en Mariana Pineda, clásica puesta del recordado maestro Roberto Blanco, por la que mereciera el Premio a la Mejor Actriz en el Primer Festival Internacional de las Artes de la Ciudad de México.  

  Otro joven valor destaco como revelación: Mabel Valiente, quien coadyuva al tono de vulgaridad buscado y conseguido por Díaz en su lograda Niña Chea, acorde con la infrarrealidad que acontece en la hoy perdida Isla, antes centro cultural inevitable de Latinoamérica.

   En suma, con los textos alusivos y nunca elusivos de la paupérrima realidad, como la fusión e imbricación monológica y paródica, los distintivos ámbitos de las dos orillas (La Ermita de la Caridad), los poemas del imaginario criollo (“Los —martianos— zapaticos de Rosa”), la combinatoria de letras de canciones (“Over the rainbow”, por Judy Garland), programas de TV (“Para bailar”, noticieros…), lemas ‘revolucionarios’, la ineludible presencia del Ministerio del Interior (El Gran Hermano “que está dentro del cuerpo) y la atroz vulgaridad (¿hay  mejor alusión que la del ¿cantante? Osmani García ‘entrevistado’ por la Virgen de Mabel Roch?). Lo abrevio apenas con pocas palabras que definen la puesta: en el escenario comprobamos el absurdo reinante en la Isla del nuevo siglo, liderado por la farsa nacional, provista del nuevo (y sucio) ¿idioma? “cubano”.

   En fin, con la virtual presencia de la malévola iconografía del castrismo, desmontada en escena por desmentida y artificial gracias a la excelente puesta de Díaz, a partir del valioso texto de Orizondo, apoyada además por el dúo Los Compadres y el clásico bolero “Palabras”, de la imperecedera Marta Valdés, el público miamense disfrutaría este “sueno amarillo debajo del mar” —tal lo define Lili Rentería, en su formidable monólogo final de Cachita— que constituye, a no dudarlo, un momento singular en las tablas cubanas de ambas orillas, y no solo de Miami.


SOBRE CARLOS DÍAZ

Nacido en La Habana, Cuba, en 1955, y egresado de la Facultad de Artes Escénicas del Instituto Superior de Arte, Díaz se ha convertido en uno de los nombres más reconocidos en el teatro cubano. Su teatro, una compleja mixtura de discursos y lenguajes contemporáneos dentro de una dimensión multidisciplinar, ha incorporado no sólo actores, dramaturgos y diseñadores, sino también músicos, artistas visuales, coreógrafos y bailarines.

Director artístico y general actual de Teatro El Público, ha participado en proyectos como Teatro Irrumpe, Ballet Teatro de La Habana, así como colaborar con DanzAbierta, Danza Contemporánea de Cuba, y varios proyectos de cine. Por la calidad de su vasta producción, fue recientemente galardonado con el Premio Nacional de Teatro por la República de Cuba.


SOBRE ROGELIO ORIZONDO

Su dramaturgia ha sido traducida al alemán y leída en Alemania y Nueva York. Graduado, en 2010, del Taller de Guionista en la Escuela Internacional de Cine y TV de San Antonio de los Baños, en 2011 merecería una beca del Instituto Goethe, como el Premio Schauspiel de Stuttgart y el Maximo Gorki Theater. Sus piezas han sido estrenadas en Cuba por los realizadores Carlos Díaz y Juan Carlos Cremata.

Asimismo director, ha estrenado la obra ¿Por qué los no nacidos también son personas? (basada en El Nombre, de Jon Fosse, estrenada en el Festival Internacional de Bergen, 2012) y Los perros que no ladraban (Premio Aire Frío 2012 a la mejor dirección de arte).

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