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waldo bioWaldo González López (Las Tunas, Cuba, 1946)

Poeta, ensayista crítico teatral y literario, periodista cultural. Graduado en la Escuela Nacional de Teatro (ENAT) y Licenciado en Literatura Hispanoamericana (Universidad de La Habana). Autor de 20 poemarios,  6 libros de ensayo y crítica literaria, varias antologías de poesía y teatro. Desde su arribo a Miami (2011), ha sido ponente y jurado en eventos teatrales y literarios internacionales. Merecedor de 3er. Premio de Poesía en el X Concurso “Lincoln-Martí” 2012. Colaborador de las webs: teatroenmiami.com (Miami) y Encuentro de la Cultura Cubana (España), Boletín de la Academia Norteamericana de la Lengua Española (New York), y los blogs OtroLunes (Alemania), Palabra Abierta (California), Gaspar. El Lugareño, y el diario digital El Correo de Cuba (ambos en Miami).

 

el pible-wgl-23Por Waldo González López – www.TeatroenMiami.com

Fotos: Facebook

 

Si escribo Pablo Rafael Gari Mirabal, no muchos ciberlectores sabrán que me refiero a El Pible, el muy conocido humorista cubano, nacido en la ciudad de Santa Clara, el 17 de agosto de 1952.

   Y si nunca lo vi en la Isla —porque él no actuaba, sino escribía los guiones de algunos programas humorísticos de la TV Cubana, como Sabadazo—, tuve la suerte de «descubrirlo», en julio de 2011, por el Canal Mega TV, tras arribar a esta Ciudad del Humor Latino, tal podría definirse a la cálida Miami.

   Hasta la desaparición, sólo pocos meses atrás, del humorístico Esta noche tu night, cada noche disfrutábamos Mayra y yo con su delicioso humor (que de tanto reír. me produce asma) cruzado por una filosa ironía que, al margen de acercarlo al humor bonaerense), en nada lo aleja de sus fuertes raíces criollas («Ustedes, los cubanos, por su ironía, parecen los argentinos del Caribe», me decía en La Habana, sólo pocos años atrás, el destacado y ya desaparecido dramaturgo rioplantense Carlos Páis).

   En una entrevista con El Pible que publiqué poco tiempo atrás, en la página FotArTeatro (a cargo de la destacada fotógrafo puertorriqueña Zoraida V. Fonseca y este crítico) —luego reproducida en por Baltasar Santiago Martín en su revista Caritate—, le recordaba al humorista que

 

la ironía (del griego eirōneía: disimulo o ignorancia fingida) es la figura literaria con la que decimos lo opuesto de lo que (aparentemente) expresamos. Asimismo —le señalaba también— se emplea cuando la expresión o la situación parece(n) incongruente(s) o tiene(n) una intención que sobrepasa el significado más simple o evidente de las palabras o acciones.

 

   Cierto, porque  aunque la raíz de la ironía pibleana se me antoja típicamente argentina (pues tal es su impronta, como dije arriba), no mella en nada la afilada daga de su cáustico humor bien cubano con la que, sutil o directamente, se burla con la mejor risa a quienes (hasta de sí mismo) lanza —escarnio, mordacidad y sarcasmo, acrimonia y dardo, mediante— sus constantes ráfagas de humor, salpicadas de un amplísimo haz de variopintas referencias.  

 

EL SHOW PIBLIANO

De tal suerte, en su logrado show El Pible TV con orqueta, Fila y Mónica —disfrutado por el público el último fin de semana en el Teatro Trail—, el humorista se burló, con su esperada jocosidad, de numerosos colegas y amigos (¿en realidad colegamigos todos?) como, entre otros: Don Francisco, Fernando Hidalgo, Oscar Haza, Jaime Bayly, su amigo Alexis Valdés y, por supuesto, Charytín  (para la que escribe su espacio de lunes a viernes y en el que él aparece los jueves, como antes hiciera, con el también poeta Ramón Fernández Larrea, para Esta noche tu night).    

   También la chanza alcanzó al dealer Claudio González y a Pablito «Colagén», quien estuvo entre el público y se divirtió tanto, que luego se quedó junto al Pible, mientras este se hacía fotos con sus fans y dedicaba las decenas de ejemplares de su sexto libro Sentencias Píblicas, ampliamente vendidos en el foyer del coliseo. (En Chile publicaría, años atrás, cuatro libros dedicados al graffiti, en los que compiló cientos de pensamientos, frases y refranes urbanos plasmados en los muros de Santiago. Su otro libro es Si me pides el consejo te lo doy.)  

   En la sucesión de jocosidades de todas las vertientes y colores del humor (negro y blanco, con tópicos del absurdo y la crueldad…), Pible se burló hasta de su abuelo: «Alejandrino Gari, un catalán chiquitico, pero con muy malas pulgas», como asimismo de la amistad, las suegras, los pensadores (Confucio…), las profesiones —sobre todo la más comúnmente atacada por los humoristas: la abogacía—, la literatura y los escritores (Jorge Luis Borges…), las nacionalidades y regionalismos: españoles (gallegos), argentinos, cubanos (¡ay, los pinareños siempre pagan!)…

     Esta ocasión el humorista tuvo tres invitados: el violinista Pedro Alfonso y las cantantes Claudia Arroyabe y Mónica Sierra, a quien recuerdan los ciberlectores por su gracia y afinada participación en el trío de muchachas cantantes de Esta noche tu night.  

   El Pible, entonces, habló y contó, se burló y gozó (rio muchísimo, ya que al final de su inenarrable espectáculo no se podía contener) al expresar las mil y una locuras deliciosas sobre diversos aspectos de la vida y, en particular, demostrando que es el mejor discípulo de su admirado Guillermo Álvarez Guedes, ese desde ya siempre recordado humorista recién fallecido, cuyo más lúcido seguidor continúa los pasos del inolvidable Maestro, gracias a su excelente labor en el genuino Humor (en mayúscula), que sabe teñir con el (necesario) toque de la ironía, estudiada por los griegos antiguos, en particular Sócrates.        

   Y concluyo esta crónica, suscribiendo mis palabras que, muy en serio, dije en esa entrevista a El Pible: «Él es el destacado humorista cubano que —lo digo sin chovinismo de ningún tipo—  constituye un referente cotidiano del “género” en este Miami latino».

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