Category: Waldo Gonzalez
Por Waldo González López – www.TeatroenMiami.com
Fotos: Miguel Pascual
En la tercera semana (jueves 14-domingo 17 de febrero) el evento continuó su desarrollo con buena respuesta del público a las apreciables ofertas, en especial, el muy exitoso «Niñologando», que abre promisorias perspectivas al auténtico jubileo escénico en su XII edición, y del que me ocupo al final de este comentario.
Veamos qué ofrecieron estas jornadas. Comienzo con el jueves.
JAM SE DESNUDA
El jueves comenzó con Desnudo que —anunciada como tragedia, prefiero definirla como tragicomedia, por su naturaleza “a caballo” entre ambas cuerdas genéricas— debida al conocido dramaturgo cubano Héctor Santiago y dirigida por Juan Roca, posibilitó una nueva caracterización de la reciente carrera actoral del venezolano Ernesto Jam.
Asimismo inmerso en sus primeros lances en la dramaturgia y el cine, Jam evidenció sus mayores posibilidades en la comedia, gracias a determinadas características físicas y, en especial, faciales, como a una pronta identificación con la cuerda humorística, que favorecen, tal se lo he expresado, su incursión en esta vertiente, por cierto, nada simple ni facilista, como aún piensan algunos ignaros de la compleja labor de provocar la risa. Los genuinos ejemplos sobran.
Apoyado en el gustado tema “Puro teatro” (que aún identifica a la desaparecida cantante cubana La Lupe), el actor aborda con gracia y lucidez su doble papel (Rufiana Tacones VS Mantequilla), mas —logro indudable— lo asume desde su personalidad, no cayendo infaustamente (como tantos intérpretes facilistas) en el caricaturesco gay que, sin el debido talento, infinidad de actores han proyectado con deficiencia en la escena y en algunos canales de la TV miamense, tal saben los ciberlectores.
Un tanto nervioso por el estreno (que, como dije antes, implica un nuevo peldaño en su aún joven carrera), Jam podrá, en sucesivas funciones, cristalizar superiores propuestas, ya ganadas una más honda interiorización de su criatura, como más logradas situaciones y transiciones que no debe precipitar.
Con ello, alcanzará mayor densidad en el tragicómico destino de su dolido personaje, a todas luces un muy distinto acercamiento al manido mundo del (supuesto) homosexual en la escena, ya que su protagónico no lo es.
En ello, por supuesto, colaborará Juan Roca, quien, según propia confesión del intérprete, ha sido y es su guía en el hermoso y complejo arte de la actuación.
GALINDO, BARBY Y DIOS… ¿NEGRO?
De nuevo en el Festival, mostró sus credenciales de comediógrafo el diseñador Alejandro Galindo, quien durante la presente edición del Festival, ha asombrado a quienes sólo lo conocían como artista plástico.
Esta ocasión le tocó a su divertida comedia Si Dios fuera negro que, dirigida por el también actor George Riverón, permitió disfrutar, en una suerte de performance, a otra novel intérprete: Barby Ganesh, a quien en fechas no tan recientes vimos en otras dos interpretaciones, una de ellas para los niños: Ropa de teatro, de Manuel Galich, gracias a las bien recibidas adaptación y dirección de la actriz cubana Vivian Morales.
Su gracioso personaje Blanca Nieves Escarlata y Pura (en cuya creación dramatúrgica es obvia su deuda con el teatro bufo y el galo burlesque) fue asumido con naturalidad, gracia y organicidad, en sus alegorías a temas y personajes del Miami de hoy, asimismo recreados con personajes reales, abordados en las casi surrealistas entrevistas realizadas en la emblemática Calle 8, por el simpático “periodista” gay Carlos Recto, canonizado por el probado actor cubano Alex Otaola.
LA TERRIBLE FIERA DE VIVIAN MORALES
Pieza del reconocido dramaturgo y abogado mexicano Víctor Hugo Rascón Banda (1948-2008), La fiera del Ajusco dio pie a que tanto el autor azteca, como la actriz y directora cubana, evidenciaran sus genuinos talentos en sus respectivas creaciones.
Guiada por el experimentado Juan Roca (en una de sus más lúcidas direcciones artísticas en el actual evento), la intérprete alcanzó altos momentos en la composición caracterológica de varias campesinas, en especial, la enajenada madre —extraídas de la paupérrima existencia de la natal Santa Rosa de Uruachi del autor— todas integrantes de la trágica fábula, recreadora de una situación aún hoy común en Latinoamérica, que son muy bien delimitadas por la actriz.
Con fragmentos poéticos de grandes poetas (el mexicano Octavio Paz y el hispano García Lorca), Vivian convence por su cuidada tragicidad que, sin excesos, evidencia la absurda y cruel situación de la enajenada madre quien, tras dar muerte a sus tres pequeños hijos, se suicida en el clímax de su enajenación.
Otro punto a favor de la duodécima edición del Festival, como de la reconocida intérprete cubana quien —graduada en la habanera Escuela Nacional de Arte, especialidad Teatro—ha dado suficientes pruebas de talento y praxis, durante su valiosa presencia en Havanafama.
VANESSA Y EL PRECIO DE LA NOCHE
La hermosa dominicana Vanessa Apólito asumíó El precio de la noche que, escrito por Jorge Félix Rodríguez, fue dirigido por Yoshvani Medina.
Texto narrativo —al que su autor no ha dotado casi ninguno de los escasos recursos dramáticos requeridos— fue abordado con esfuerzo y sin visibles resultados por la actriz, quien debió disponer de una obra con mayores posibilidades dramatúrgicas para mostrar su capacidad interpretativa.
De tal suerte, le habría facilitado mostrar sus facultades no sólo físicas, sino —las más importantes— intelectivas, concernientes a la representación, esencia del teatro.
En su frío desempeño, la actriz asume la narración que apenas cuenta o narra porque, carente de un genuino conflicto, no puede con la distensión del impreciso argumento que apenas narra el nudo gordiano (por así decirlo), mas nunca estalla ni conforma siquiera una subtrama, en ausencia de la urgente colisión, sin la que no hay teatro, porque no hay choque ni combate, pugna ni oposición.
Un recurso utilizado con éxito por Yoshvani Medina (el trabajo del intérprete con las tarimas) —tal aconteció con la laureada Sonya Smith en la recordada propuesta lorquiana del propio realizador premiada, por un jurado integrado por la destacada actriz Ana Viñas, el escritor Baltasar Santiago Martín y este crítico, en I Festival Internacional de Obras de Pequeño Formato (2012)—, esta ocasión no tuvo idéntico resultado de aquélla, a causa de la pieza seleccionada y sus yerros dramatúrgicos antes apuntados.
En consecuencia, los continuos movimientos de las pesadas tarimas resultan no sólo complejos para la actriz, quien en ocasiones se le vio moverlas con dificultad, sino también gratuitos. Y distraen la atención del expectante público, atento a un temido accidente de la joven y bella intérprete.
DE LO VISIONADO EL VIERNES:
LA PRESENCIA DEL TEATRO DE PUERTO RICO
Este día visioné varios monodramas que atrajeron la atención del público por su debut en el evento. Me refiero a los estrenados por los jóvenes actores de la Productora Ángeles-Delfin, grupo profesional de Puerto Rico que realiza talleres educativos en instituciones y escuelas con niños y jóvenes, además de presentarse en teatros de la isla.
En su primera salida del país, vinieron al evento sólo una breve representación de sus casi 30 integrantes (cinco adultos y un niño). Los visitantes agradecieron a los organizadores del evento su asistencia al Festival, tal confesó públicamente el director y actor Carlos González Jr. (como también reafirmara al crítico, su hija de apenas 18 años: Jashira Marie González).
Justamente la adolescente mostró su indudable talento en el papel de una chica que, tras ser violada, toma los hábitos, en la que constituyó la mejor propuesta del grupo puertorriqueño: el melodrama Cindy, la chica.
Francas y espontáneas piezas, como todas las de la Compañía, son escritas por el propio Carlos, quien presentó Héctor, El Borrachito, sencilla comedia, cuyo esfuerzo en abordar el tema del alcoholismo es agradecido por las comunidades más pobres de la Isla.
Aún otra: Tony, el adicto al sexo, interpretada por el asimismo coreógrafo y bailarín del colectivo Joel Rodríguez, aborda la adicción de la pornografía en Internet.
Aún en formación como intérpretes y un tanto nerviosos ante la profusión en el evento de colegas de numerosas nacionalidades, los jóvenes actores puertorriqueños evidenciaron talento, entrega y deseos de probarse en las jornadas, donde su participación les aportó experiencia y renombre.
MABEL, BEATRIZ Y GEORGE: LAURA M
El más importante momento de esta noche fue el presentado por la tríada de cubanos que —integrada por Mabel Leyva (intérprete), Beatriz Valdés (directora artística) y George Riverón (puesta)— ofrecieron el melodrama escrito por la propia Mabel: Un minuto de silencio para Laura M.
Texto complejo, la valiosa interpretación de la actriz vence y convence por su organicidad y entrega, como por su sentido de la verdad en las distantes y distintas criaturas que conforman la pieza.
Brilló la Sala Havanfama por su sobresaliente desempeño, gracias a su intensa labor de carácter, como por su trabajo en tonalidades, entre otros méritos que le otorgaron veracidad a su trastornada actriz con doble personalidad, por el que trastoca su alter ego en la Señora Bach y en la artista que “toca sus sueños”, tal apunta, mientras su enferma sique padece hasta el desastre final.
La presencia en la XII edición de Beatriz Valdés —«La Bella del Alhambra», tal es denominada desde su excelente protagónico en el clásico filme homónimo del Premio Nacional de Cine cubano Enrique Pineda Barnet— constituyó, sin duda, atractivo, prestigio y apoyo al evento.
SOBRE EL ESPERADO «NIÑOLOGANDO»
Y el domingo aconteció la esperada presencia de nueve niños y adolescentes en el Festival que, por primera vez, inaugura este espacio con plausible vocación incentivadora de nuevos talentos con proyección de un no tan lejano futuro.
Tan meritorio esfuerzo resulta ganancia mayor del realizado sueño de Juan Roca quien, doce años atrás, fundara en California el Festival Latinoamericano del Monólogo «Teatro a una Voz».
Las historias sencillas —como corresponden al teatro realizado por los pequeños, aunque dirigidos por adultos— son válidas por la dual condición educativo-artística de una dramaturgia destinada a dos esenciales franjas etarias: la niñez y la adolescencia.
Los monodramas (por la validez y calidad sus propuestas dramatúrgicas) fueron recompensados con el cerrado aplauso del público que abarrotó el demasiado breve espacio de la sala Havanafama. Veamos:
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EL PUERTORRIQUEÑO MANOLÍN
El único niño de la delegación puertorriqueña, Jan Karlo González mostró su desenfado en el melodrama de cariz humanitario y religioso Manolito, un ángel no nacido, con autoría y dirección de Carlos González Jr.
El pequeño, con soltura y precisión, adopta la clara fábula de la pieza, en la que —como todas las del guía del proyecto— abordan otra no sencilla problemática de la llamada Isla del Encanto.
NICOLE SABA Y OFELIA
Ofelia es una chica cuya madre obliga a estudiar los domingos, y la casi niña se aburre y sufre enclaustrada en su habitación, donde la exigente progenitora la mantiene, ignorando las lógicas apetencias conductuales de su hija.
Ello provoca el malestar de la hija, a quien, además, avergüenzan sus carencias económicas ante sus amigas, que le pagan los boletos de entrada al cine. Tal tema aborda la comedia del célebre dramaturgo mexicano Emilio Carballido Ofelia que, en certeras adaptación y dirección de la actriz y profesora Adela Romero, permitió a la venezolana Nicole Saba incorporar, con notable aliento y gracia, la sicología de una adolescente como ella.
LUIGI TOJEIRO Y TOM
Escrita por Ruth Mae Roddy, Tom fue interpretada con calidad por el norteamericano Luigi Tojeiro, quien —dirigido por Yoshvani Medina, con precisión— como todos los nuevos actores de «Niñologando», asume muy bien su papel que no difiere tanto en edad de su protagonista.
MELLANIE Y SILLY
También dirigido con acierto por Medina, el simpático niño Mellanie Rodríguez (USA) que personifica a Silly Stuff, fue otro momento atractivo en «Niñologando».
Su decisión y simpatía mostradas en su desempeño le valieron el aplauso general, si bien tal fue la pauta de este feliz aporte al XII Festival de Monólogos.
EL ¿MIEDO? DE DANIELA
Deliciosa resultó la comedia El miedo, de Juan Toledo, gracias al excelente desempeño de la niña costarricense Daniela Morales, guiada por la experimentada profesora de actuación Ivetti Pérez (quien desde años atrás se ocupa, en Havanafama, de la plausible tarea de iniciar a los chicos en el cautivante mundo del teatro).
Daniela imita, con sorprendentes gracia y vis cómica, los miedos y fantasmas de la mamá, quien arrastra los traumas y atavismos de su lejana infancia.
LA NUEVA Y LA VIEJA MUÑECAS DE ALEJANDRA
La niña venezolana Alejandra Uribe, de apenas 5 años, convenció —candor y ternura, mediante— en la deliciosa interpretación de otra pequeña como ella (Mi muñeca nueva).
La pequeña cautivó a todos con la actuación, tal fue el desempeño de la niña —centro de atención de sus padres, que la miman con un sinnúmero de juguetes—, cuya preferencia por la vieja muñeca, alude al cuento La muñeca negra, de nuestro José Martí en su mítica revista La Edad de Oro.
SONIA Y SU AMIGO FREDDY
La simpática y arrojada niña puertorriqueña Sonia Rivera (11 años) fue otra participante que cautivó al público, motivado por la calidad de las nueve propuestas a cargo de encantadores niños.
Dirigida por la experimentada directora cubana Victoria Collado, en Mi amigo Freddy, la muchachita desplegó lo aprendido, como las convincentes transiciones, por poner el más visible ejemplo.
LA OTRA CAPERUCITA
Tal fue el convincente monólogo que, escrito por el también narrador Jorge Carrigan, contó con la dirección de la actriz Barby Ganesh y el plausible desempeño de América Sofía Hechavarría.
Divertido texto que da otra vuelta de tuerca a los cuentos clásicos, a los que da una lectura nada canónica, en tanto asume y atiende las distintas motivaciones y el entorno de la época actual, tan distinta y distante a las que produjeron dichos relatos.
OSCAR AND ME
La simpática pieza de Julie de Grandy, dirigida por Juan Roca y actuada por su hijo César Emanuel Roca, evocó al crítico el recordado refrán «Hijo de gato, caza ratones».
Y qué bien cuando funciona tal aforismo, como aconteció con el atinado desempeño del niño criado en Havanafama, como un travieso duendecillo, ha ido adquiriendo el total desenfado que aplaudimos en su logrado desempeño.
¿FINAL?
La tercera semana mostró la visible experiencia y el comprobable avance de lo alcanzado en esta doceava edición que, asimismo, evidencia lo realizado durante los once años anteriores.
Por ello, con más luces que sombras, el encuentro monológico avanza con firme paso, continuando su ascenso como evento decisivo en las tablas latinas de Miami.