Category: Waldo Gonzalez
«La actuación es mi credo, mi religión»
Por Waldo González López – www.TeatroenMiami.com
Al muy destacado actor cubano Jorge Cao, lo conocí décadas atrás, en la habanera Compañía Rita Montaner (que cumplió el año pasado medio siglo de existencia, y cuya primera directora fue la realizadora teatral y de TV Cuqui Ponce de León).
Recuerdo que, en compañía de la no menos valiosa actriz cubana Zaida Castellanos (hoy residente en Miami, donde es profesora del Miami Dade College), conformó el dúo protagónico de La primera vez, pieza de Jorge Ybarra (quien hoy reside en Europa), de la que no recuerdo con exactitud si ambos (Zaida y Jorge) o el director, Fernando Quiñones, fueron los merecedores del Premio que yo creé en los ’80 y en la revista juvenil Muchacha, hoy desaparecida. El laureado intérprete cubano Jorge Cao es uno de los más relevantes actores cubanos contemporáneos.
Tras estudiar Arte Dramático en La Habana, en 1964, realizó un Postgrado en el Instituto Superior de Arte Anatoly Lunacharsky de Moscú y es Profesor Titular Adjunto, Título de la Facultad de Cine y TV, Instituto Superior de Arte de Cuba.
Su currículum en la escena es tan amplio como singular: incursionó en el teatro en obras como: Melodía varsoviana de Loenid Zorin, Cyrano de Bergerac de Rostand, El burgués gentilhombre de Moliere, El chino de Carlos Felipe, Fulgor y muerte de Joaquín Murrieta de Pablo Neruda y El día que me quieras de José Ignacio Cabrujas, entre muchas otras.
En el cine también logró una visible carrera. Así, entre los filmes en que ha participado, figuran: Plaf de Juan Carlos Tabio, Adorables mentiras de Gerardo Chijona, Sueño tango de Guillermo Centeno, Amores de Lidia Mosquera, Puertas cerradas de Emilio Alcalde y muchas más.
Por su relevante labor en el cine y la TV, merecería no menos singulares lauros, como los Premios al Mejor Actor de Reparto en el Festival Latino de Nueva York, por Plaff (1987); India Catalina al Mejor Actor Extranjero, Cartagena de Indias (Colombia, 1996), Nominado al Premio INTE, como Mejor Actor de Reparto por La venganza, y Villano Favorito, por El último matrimonio feliz (2009).
A pesar de sufrir un infarto en febrero de 2011, se recuperaría satisfactoriamente y laboraría en su más reciente trabajo: la serie A corazón abierto, del Canal RCN.
El teatro —tal han afirmado tantos buenos actores— es la escuela, el fuerte bastión de todo actor que pretenda alcanzar la mayor calidad. Y ello lo ha logrado, a lo largo de su intensa y extensa carrera, el valioso y experimentado intérprete. De acuerdo con su temprana afición por la escena, cuenta en su Blog, el estupendo intérprete de TV y teatro, que el cine: «Fue el sueño de mis juegos infantiles convertido en realidad, es esa manera de trascender y quedar.»
Sobre la TV, también afirma allí que: «Es la posibilidad de contactar y comunicar a millones de personas, sensaciones, emociones y compartirlas. Es entretenerlas desde la perspectiva de la intimidad de sus hogares y ser parte de sus vidas cotidianas.»
Pero hay más, pues en su Blog, afirma también que
la música vino a mí antes de nacer como persona y, como artista, me acompaña a todas partes, está en cada mirada, en cada gesto, en cada palabra; la música es el arte de mayor comunicación espiritual. Desde el vientre de mi madre oí cantar y canté.
Allí, asimismo, se lee que gusta de cantar boleros, lo que se constata en su disco y espectáculo con ese género musical —tan vilipendiado por algunos ¿intelectuales… o ignorantes?, porque desconocen la permanente presencia y actualidad del bolero en la sensibilidad ya no sólo latinoamericana, sino también hispana (recordar que, en varios de sus filmes, Almodóvar, incluye boleros y boleristas)—.
Tras conocer buenas actrices y valiosos actores colombianos, primero en Cuba durante décadas en los Festivales Internacionales (donde asistía como crítico y periodista) y ahora en Miami (donde he conocido a valiosos intérpretes de ese país que laboran en los grupos teatrales cubanos y latinos de La Pequeña Habana y en las televisoras en español), ustedes, ciberlectores, estarán de acuerdo conmigo que la patria de García Márquez es una plaza fuerte en el mundo de la actuación. Y justamente, en esa Colombia de formidables actores, intérpretes y compañías escénicas, Jorge Cao labora hace justamente ahora dos décadas, en el teatro, el cine y la TV, como asimismo imparte clases de actuación y dirección. Por ello, Colombia entraña no poco para Jorge Cao en su reconocida carrera actoral.
En una entrevista, con Carolina López Fernández (elempleol.com), titulada
“Si volviera a nacer, volvería a ser actor”, la colega afirma que el intérprete, desde que llegó a Colombia, tuvo la oportunidad de “antagonizar telenovelas como Pecado santo, con Patricia Ércole en 1995, La sombra del deseo, con Amparo Grisales en 1996 y una de las mejores telenovelas del país y por la que es principalmente conocido, La mujer del Presidente, junto a Robinson Díaz y Cristina Umaña, en 1997.
Después de este arrollador éxito gestado por el propio director de cine y televisión, Jorge Alí Triana, trascendió a la pantalla grande colombiana y participó en la ópera prima de Ernesto Maccausland, El último carnaval y otras cintas latinoamericanas.”
Según se informa en la prensa colombiana, A corazón abierto le permite al actor cubano meterse en la piel de Ricardo, un médico (jefe de cirugía en el Hospital Santa María), al que consigue dotar la especial personalidad de un personaje bonachón que debe asumir una máscara de disciplina y autoritarismo para poder manejar el grupo de galenos de su centro de salud.
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AMAR EL TEATRO
Por JORGE CAO
Era sábado 21 de octubre de 1964 a las 8:58 de la noche, en la esquina de Consulado y Virtudes. Miré por la rendija del Telón de boca hacia la platea por primera y última vez en mi vida: estaba abarrotado el Teatro Musical de La Habana, y yo estaba allí detrás del Telón.
De la sala venia un cálido murmullo, presencia, ajetreo: esas sensaciones invadieron mi cuerpo y mi corazón amenazó con salirse del pecho. Una sensación de soledad y abandono me cubrió por un instante, miré hacia la escena, y allí estaban todos los rostros que no ha podido hacerme olvidar la distancia ni el tiempo.
La orquesta afinaba, los bailarines calentaban… de pronto tres campanazos, espaciosos, cortantes, seguidos de un gran silencio. Olvidé respirar, me ahogaba. Arrancó la orquesta, se abrió el Telón, todo se cubrió de luces de colores y rompió el aplauso inicial. Me miré para ver si lo tenía todo, mi carretilla cargada de frutas, con estampas de La Caridad del Cobre, San Lázaro y Santa Bárbara, mi guayabera a rayas de colores, mis zapatos de dos tonos. Empujé la carretilla hacia escena mientras entonaba el pregón: "Ha llegado Galletica, ha llegado El Vendedor, galleticas de Matanzas, tostaditas las mejores."
En ese segundo, en ese instante, se instaló en todo mi ser la sensación que me ha inducido a transitar por estos casi 50 años de jirones de mi vida, que he llamado mi profesión, la más hermosa de este planeta, que impone la entrega incondicional al rito eterno de actuar, trasmitiendo ideas, sensaciones, opiniones, emociones, dolores, alegrías, esperanzas y anhelos…, tantas cosas que se me hace imposible definir, pero que siguen, aquí en el centro del pecho como el primer día, amenazando rompérmelo en pedazos.
Sin saber qué hacer, miro al cielo y digo: Gracias a todos, desde este amanecer en mi Bogotá amada, gris, fría, soleada, inmensa. Gracias, Dios mío, por este camino que hoy cumple casi medio siglo de vida profesional, permíteme seguir. Amén.
DOS BREVES TESTIMONIOS DE SU AMOR CORRESPONDIDO
Sobre su pasión por la escena y su estancia en región colombiana de Valledupar —donde ofrecería un taller de teatro de teatro— es válido reproducir dos de sus respuestas a las que le formulara en una entrevista realizada por el diario colombiano Vanguardia, el 29 de julio de 2011.
Al preguntarle el periodista, ¿cuál es el secreto para ser un buen actor?, respondió Cao: “No hay secreto. Tienes talento o no lo tienes. No hay buenos ni malos, hay actores o no actores”.
A otra pregunta del colega: ¿qué tiene por decirle a los vallenatos que admiran su carrera artística?, respondió el intérprete: “que los amo, que hay que seguir luchando por su identidad nacional. A los que incursionan en el teatro, les recomiendo estudiar; la gente quiere llegar a ser estrella de televisión, no artista y hay que definirse; se debe tomar este oficio como una profesión que requiere mucha preparación”.
En otra entrevista —como corroborando una vez más su conocida devoción por el arte de la actuación—, aseveró «La vida me lo ha de mostrado y lo he disfrutado con frenesí [que] la actuación es mi gran amor, mi pasión, mi credo, mi religión».
OTRAS OPCIONES DE JORGE CAO
Acorde con su talento multidisciplinario, Jorge Cao asimismo ha retomado un antiguo hobby: el bolero. Según cuenta el propio actor, durante varios años de su juventud, cantó en locales nocturnos de La Habana y en la actualidad, en Colombia, intercala su reconocida labor de actuación con la música, tal se constata en un video, donde lo vemos cantando la hermosa pieza Vete de mí que, en 1936, con letra de Homero Expósito y música de Virgilio Expósito, interpretara como nadie Ignacio Villa, Bola de Nieve, y que también incluyera el actor en su disco Boleros para un actor.
A tal fin, reunió a seis de los mejores músicos amigos suyos, entre ellos Rosendo Rodríguez, Sergio Cárdenas, Carlos Valdés y el cantante Rolando Ojeda (Ojedita), como director musical, e hizo una selección de 14 canciones y 11 poemas, entre ellas las clásicas: “Mi ayer”, de Ñico Rojas; “La gloria eres tú”, de José Antonio Méndez; “Palabras”, de Marta Valdés; “Señora”, de Francisco Céspedes; “Contigo en la distancia”, de César Portillo de la Luz, y “Para vivir”, de Pablo Milanés.
Acerca de la valiosa selección de canciones, añadió que “están mezcladas con algo de blues, jazz, bolero rítmico y, tal vez, con un poco de bossa nova. Es música de tú a tú, que será acompañada de un espectáculo poético".
En otra entrevista, afirmaría Cao que “el arte siempre tiene un compromiso, y es decir algo de manera emocional, existencial, de pensamiento al espectador a quien le va dirigido. Y esa es una constancia y una razón de ser para las artes escénicas en cualquier rincón del mundo”.
Así, en la actual situación mundial, cuando se cuestiona y hasta rechaza el antes demasiado recurrente arte comprometido por quienes hoy olvidan que Shakespeare, Lope de Vega y Calderón, entre muchos otros clásicos, como asimismo los dramaturgos realistas norteamericanos, los del teatro del absurdo y la crueldad, sin proponérselo, fueron “comprometidos” cuando no se definía así dicha tendencia.
Como le he expresado, en e-mails a Jorge Cao: a muchos nos gustaría verlo actuar en Miami, como hizo en julio de 2011, cuando, en Teatro Prometeo y durante el XXVI Festival Hispano Internacional, dirigió y actuó con la actriz colombiana Gloria Gómez, en su propia adaptación/versión de El Locutorio, magnífico texto del chileno Jorge Díaz.
Tal otros intérpretes cubanos (valga el reciente ejemplo de Mijaíl Mulkay, quien trajo a Miami y presentó su formidable Stand Up Comedy Esta noche se improvisa una comedia en el café-teatro Catarsis), Colombia ha sido clave en su desarrollo como teatrista, gracias a sus éxitos durante casi dos décadas, marcados por su rigurosa labor como actor, director y profesor.
Su plena dedicación a la escena se corroboró con su elogioso criterio sobre el arte de la actuación —al que ha dedicado su larga y consecuente carrera—, expresado, ante el numeroso público que asistió a su estreno miamense de El locutorio. Asimismo se constata en la hermosa crónica que, escrita por el propio actor, director y profesor, incluye en su Blog, y que pongo a la consideración de los ciberlectores:
PARA CONOCER MÁS A JORGE CAO
A continuación, damos a conocer algunas telenovelas, series, largometrajes cubanos y de otros países, en los que ha participado:
Pecado santo
El laberinto (Serie colombiana)
La mujer del presidente
Tren de noviembre
El cucumí se despierta los domingos
Esperaré que crezcas
Sin perder la ternura
Shiralad
Tato y Carmina
Tiempo final
A corazón abierto
El último matrimonio feliz
Te voy a enseñar a querer
Pasión de gavilanes
El Zorro, la espada y la rosa
La venganza
Amores de mercado
LARGOMETRAJES CUBANOS
Plácido
Tropicana
Adorables mentiras
Me alquilo para soñar
La última rumba
Derecho de asilo
Sueño tango
Enigma
El Cristo de plata
CINE INTERNACIONAL
Amores (Lidia Mosquera, España).
Puerta cerrada (Emilio Alcalde y Antonio Conte, Colombia).
El último carnaval (Ernesto Maccausland, Colombia).