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waldo bioWaldo González López (Las Tunas, Cuba, 1946)

Poeta, ensayista crítico teatral y literario, periodista cultural. Graduado en la Escuela Nacional de Teatro (ENAT) y Licenciado en Literatura Hispanoamericana (Universidad de La Habana). Autor de 20 poemarios,  6 libros de ensayo y crítica literaria, varias antologías de poesía y teatro. Desde su arribo a Miami (2011), ha sido ponente y jurado en eventos teatrales y literarios internacionales. Merecedor de 3er. Premio de Poesía en el X Concurso “Lincoln-Martí” 2012. Colaborador de las webs: teatroenmiami.com (Miami) y Encuentro de la Cultura Cubana (España), Boletín de la Academia Norteamericana de la Lengua Española (New York), y los blogs OtroLunes (Alemania), Palabra Abierta (California), Gaspar. El Lugareño, y el diario digital El Correo de Cuba (ambos en Miami).

ana-belenPor  Waldo González López – www.TeatroenMiami.com

En varios de mis artículos y comentarios aparecidos en esta columna, he resaltado la importancia y el valor que le confieren al teatro no pocos genuinos actores de cine.


   Y sobre este tópico de indudable interés para los fans de estas manifestaciones artísticas, hoy subrayo que, en los Festivales Internacionales de Teatro de las ciudades españolas de Mérida y Almagro (celebrados actualmente en España hasta el 26 de agosto), están participando varios célebres intérpretes que, con recordados desempeños en reveladores filmes, jamás olvidan la piedra angular de su labor creativa de incorporar criaturas, la escuela formadora de los genuinos intérpretes que en el mundo han sido, son y serán: la escena.


   Así, según el reporte de la colega Rosana Torres en el diario El País, el Teatro Romano, de Mérida, presentó sólo días atrás, en la apertura del evento que se realiza en esa ciudad, a varias figuras de la cinematografía hispana, como Maribel Verdú y Concha Velasco, unidas en la puesta de Hélade, de Joan Ollé.


   La primera fue seleccionada como Mejor Intérprete Femenina, en los XXVI Premios Ercilla de Teatro 2009, por su desempeño en la obra Un dios salvaje. Asimismo, la Verdú es merecedora de la Medalla de Oro de la Academia de Cine de España.


   Aunque la siempre bella Maribel Verdú, “vive su mejor momento profesional en el cine”  —señala el propio diario en otra crónica—, la admirada intérprete regresa a menudo a las tablas, junto a otras colegas, asimismo son famosos nombres del teatro actual. Así, aconteció en Un dios salvaje, versión de Jordi Galcerán de la obra de Yasmina Reza que dirigió Tamzin Townsend, y en el que la actriz peleó sobre las tablas con otra intérprete de armas tomar, tan atractiva y talentosa como ella: Aitana Sánchez Gijón.


 foto.entrevista1  Otra carismática intérprete de prestigio es Concha o Conchita Velasco (Valladolid, 29/noviembre/1939), cuyo verdadero nombre es Concepción Velasco Varona. La también destacada cantante, bailarina y presentadora de televisión española, de niña estudió Danza Clásica y Española en Madrid y, entre los 10 y los 20 años, en el Conservatorio Nacional.


   Su enorme prestigio se cimenta por su vínculo con el cine y, en particular, en el teatro, en el que debutó con la revista Ven y ven al Eslava (1959) y participa en otras comedias durante los ‘60, como Los derechos de la mujer (1962), además de Don Juan Tenorio (1964), El alma se serena (1969) y Abelardo y Eloísa (1972), entre otros montajes. En particular, los críticos hispanos recuerdan su Mariana Pineda en 1977, como su desempeño en Filomena Marturano (1979). A estos papeles, le sigue su excelente criatura en La rosa tatuada (1998), adaptación de la obra de Tennessee Williams.


En 1999, su amigo, el conocido narrador, poeta y dramaturgo Antonio Gala, escribe para ella Las manzanas del viernes, con la que obtiene un magnífico éxito que le permite asumir la versión del famoso musical de Broadway Hello, Dolly! (2001), con el que recorre toda la península, tal había hecho en EUA la impar cantante y actriz Barbra Streisand.


   Entre sus últimas piezas, figuran Inés desabrochada (2003), también de Antonio Gala, junto a los veteranos Nati Mistral y Paco Valladares, y la nueva versión de Filomena Marturano (2006), ambas con gran acogida. Además desde abril de 2009 hasta mediados de 2011 representó la obra de Josep María Pou, La vida por delante, todo un éxito con más de 270.000 espectadores a lo largo de dos años. Su más reciente proyecto teatral Concha, yo lo que quiero es bailar, fue dirigida también por el mismo director que La vida por delante, y se estrenó en la Valladolid, de 2011.


   Asimismo, en el Festival de Mérida se anunció la presencia de la popular cantante y actriz Ana Belén entre las intérpretes. Nacida el 27 de mayo de 1951 en Madrid, su verdadero nombre es María del Pilar Cuesta Acosta, quien, además, es directora teatral. Tras más de cuatro décadas de profesión, su carrera artística cuenta con más de cuarenta filmes, una veintena de piezas y más de treinta y cinco discos, labor en la que se ha destacado durante décadas, pues con su voz, una de las más importantes y reconocibles voces de la música hispana, ha sido nominada en dos ocasiones al Grammy Latino.      


 jose sacristan  La Belén emprendió una carrera personal como actriz dramática de teatro dirigida por el reconocido decorador y director teatral Miguel Narros, quien se fijó en ella durante el rodaje de un filme. Comenzó a estudiar en el TEM (Teatro Estudio de Madrid), primero asistiendo de oyente y después empezó a estudiar interpretación y en particular arte dramático.  


   Se inició en la escena en plena adolescencia, en 1966, con sólo quince años, en el Teatro Español, con otro clásico de Cervantes, Numancia, al que siguieron El Rey Lear, Las mujeres sabias, El burlador de Sevilla, El condenado por desconfiado, El rufián castrucho, Don Juan Tenorio, Medida por medida y El sí de las niñas, entre muchas otras producciones.


   Participó como actriz secundaria en diversas piezas teatrales de autores como Shakespeare, Molière, Lope de Vega o José Zorrilla en distintos escenarios de Madrid, como el La Latina o el María Guerrero. Con dichas obras comenzó a laborar en la compañía del Teatro Español durante gran parte de su juventud, guiada por Berta Riaza y Julieta Serrano, las dos actrices a quienes su madre la había dejado a cargo, y conoció a intérpretes muy respetados en el mundo del teatro y el cine de entonces como María Luisa Ponte y Agustín González entre otros, con los que hizo sus primeras giras por España.


   A finales de los sesenta, comienza a trabajar en Televisión Española, en las que colabora con figuras de la cultura española como la cineasta Pilar Miró, con quien filmó La pequeña Dorrit. La primera de esas colaboraciones fue en 1967 con Ligazón, de Valle Inclán, y tras ella, rodó diversas piezas teatrales.


   En el programa del Festival de Almagro, aparece otra conocida figura de la cinematografía y las tablas hispanas: José Sacristán, quien inició la cita escénica con el estreno de la muy esperada pieza Yo soy Don Quijote.


   Siempre aliado a la escena, ha participado en numerosas producciones, entre ellas: Caminando con Antonio Machado (2011-2012, homenaje al gran poeta sevillano), Dos menos (2008-2010), Un picasso (2007), Almacenados (2004-2005), Danza macabra (2004), My Fair Lady (2001-2003), La muerte de un viajante (2000-2001), Amadeus (2000), El hombre de La Mancha (1997-1999), Cristales rotos (1995), La Gallarda (1992), Las guerras de nuestros antepasados (1989-1990), Una jornada particular (1988), Yo me bajo en la próxima, ¿y usted? (1980-1982), Sé infiel y no mires con quién (1972), Julio César (1964) y Los ojos que vieron la muerte (1960).  

   

   Nacido en Chinchón, Madrid, 1937, estudió en la Institución Sindical de Formación Profesional Virgen de la Paloma, pero abandonó el centro para trabajar desde su adolescencia en un taller mecánico. Cuando cumplía el servicio militar en Melilla, se decidió por la actuación, dejando su trabajo de mecánico tornero, para seguir su vocación artística. Se interesó desde muy joven por el teatro independiente y comenzó en el coliseo Infanta Isabel de Madrid. Actuó como aficionado hasta 1962, año en que debuta como profesional.


 Maribel Verdú con Aitana Sánchez Gijón, en  Su debut en el cine se produjo con La familia y uno más y luego vendrían las comedias atrevidas de la época, sin perjuicio de que José Sacristán se haya revelado como un excelente actor dramático en trabajos como Un hombre llamado Flor de Otoño, de Pedro Olea, La colmena, de Mario Camus o El pájaro de la felicidad, de Pilar Miró. Con más de un centenar de películas a sus espaldas, también ha destacado como director. Dirigió y protagonizó Soldados de plomo (1983), Cara de acelga (1987), donde también fue el responsable del guion junto a Carlos Pérez Merinero, y Yo me bajo en la próxima, ¿y usted? (1992), en la que compartió protagonismo con Concha Velasco.


   Es un actor estrechamente vinculado al teatro y entre sus últimos trabajos destacan los musicales El hombre de La Mancha y My Fair Lady en los que compartió protagonismo con Paloma San Basilio, y en el que sacó a relucir una faceta hasta ahora desconocida: la musical. Incluido entre los  intérpretes más taquilleros del cine español de los setenta junto a Alfredo Landa y José Luis López Vázquez, en 2010 fue nombrado "Arcipreste del Año" en el Festival Medieval de Hita.


   Como vemos en estos escasos, pero contundentes ejemplos, la significación del teatro en la carrera de los actores resulta decisiva, pues en ese salto al vacío que siempre entraña el enfrentamiento con el público, el estudio, la dedicación y el rigor que impone la escena es incambiable, definitorio, decisivo. 

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