Category: Waldo Gonzalez
Por Waldo González López – www.TeatroenMiami.com
Fotos: Cortesía del artista
“No recuerdo el amor, sino el deseo.”
Severo Sarduy
Cada nueva exposición de Aisar Jalil es un regalo para los sentidos, una ofrenda al eterno y siempre renovado placer del sexo, una suerte de regalo al más universal de los placeres que nos otorgamos los humanos.
Nacido en el Camagüey de 1953 (hermosa ciudad y patria chica de tres grandes poetas: Gertrudis Gómez de Avellaneda, Emilio Ballagas y Nicolás Guillén), Aisar Abdalá Jalil cursó estudios en la Escuela Profesional de Artes de esa ciudad, la Escuela Nacional de Arte de La Habana y la Academia de Bellas Artes Repin, de Leningrado (en la exURSS), donde obtuvo el título de Master of Fine Arts en 1983.
De 1973 a la actualidad, ha integrado jurados en salones y ha expuesto junto a otros artistas en muestras colectivas nacionales e internacionales, así como ha realizado exposiciones personales en países europeos (Portugal e Inglaterra), Estados Unidos y República Dominicana, entre otros ámbitos), donde sus piezas figuran en museos, galerías y colecciones particulares.
UNA DE SUS MÁS RECIENTES EXPOS
Una expo del muy destacado artista cubano —ahora de visita en Miami, con su esposa, la Dra. en Teatrología, ensayista y curadora de sus muestras Yana Elsa Brugal— se pudo disfrutar el año pasado en la céntrica Galería “Collage Habana”, del capitalino boulevard San Rafael y su título: «Oníricas», bien da fe de lo que digo arriba.
UN ARTE PARA LOS NO PACATOS
Su vocación erótica —quizás tildada por algún pacato y timorato (y valga la rima) de pornográfica, tal acontece en la mayoría de sus exposiciones, preferencias sexuales aparte— atrae a todos.
Así, le sucede a quien ahora escribe, quien no menos amante del arte erótico y del propio erotismo —como del sexo— sus óleos le evocan unos versos del poeta, editor y, por ello, colegamigo español JesúsMunárriz, quien escribiera en uno de sus estupendos poemas de amor-sexo o a la inversa, da igual:
es Dios quien se ama en nuestros cuerpos
—nuestros cuerpos dispuestos para el éxtasis por su sabiduría—
y su goce es el nuestro. Amemos, Prócula.
Sí, al acercarse a sus casi seis décadas de fértil existencia, Aisar Jalil evidencia su incuestionable juvenilia: ni más ni menos, toda vez que, al poseer el don vitalicio del ad aeternum, continúa siendo el bon amant de cada y toda vez.
Tal rasgo define e identifica el gustado arte de este consuetudinario y auténtico artífice del mayor placer que anhelamos y nos regalamos los humanos, en el siempre renovado reencuentro del goce de dos que, a solas, se unen, entrecruzan y disfrutan con el máximo deleite sus cuerpos.
DE UN FABULOSO (Y REAL) IMAGINARIO
El fabuloso imaginario del audaz creador disfruta y nos hace disfrutar con su siempre renovado arte y su feraz impronta que se ha acendrado con la más alta calidad.
Esa que, desde su aparición en el rico panorama de las artes plásticas nacionales ha cautivado y continuará cautivando a los más aguzados críticos, como el recién desaparecido Rufo Caballero —entre otros no menos significativos—, quien resaltara, en su expo “La historia de un caballo” (Taller Experimental de la Gráfica, 2007), lo carnavalesco, teatral y rocambolesco de su inconfundible estilo.
Justamente, he aquí tres de los rasgos que tipifican sus piezas. Estas, al margen de su cubanísimo humor, expresan —rigor mediante— lo sexual y lo erótico de los “humanos, demasiado humanos”, a los que aludiera el filósofo y que, inevitablemente, somos desde la propia génesis del mundo.
Fábula y realidad, ficción y ¿por qué no? realismo nato y neto, en su experimentado quehacer, el artista, quizás “retrata” en su intimidad a muchos que tal vez lo rodean en el barrio, como acaso algunos de sus amigos u otros que su indescriptible imaginario sueña o intuye a través de su, a un tiempo, fino, hondo y veraz tamiz erótico.
Y todo dotado por un depurado humor que ubica sus obras en un tropical Jardín de las Delicias, suerte de Hieronimus Bosco redivivo, por lo que sus piezas me recuerdan ciertas palabras del universal humorista Groucho Marx, quien, en carta al gran poeta Thomas S. Eliot, le confesara: “El sexo es algo maravilloso”.
UNA MAYOR DEPURACIÓN
En esta ocasión —tal le confesé al artista al visionar en su hogar una parte de su muestra, sólo dos días antes de inaugurarla—, me atrae sobremanera una más cuidadosa labor en los fondos, un trabajo de un aún mayor acabado y un delicado colorido que, todavía más pleno, revela su sólida formación en la Academia de Bellas Artes Repin, en la antigua Leningrado, donde tuvo acceso a los originales de los grandes maestros de la clásica pintura rusa.
Así es su plausible impronta que, como bien afirmara la directora de la Galería, María Milián, en sus certeras palabras del catálogo “De la fábula a la luz”: “... [el] artista se nos convierte en un encantador de placeres, dándole sonidos al color y voces a una verdad onírica para llevarnos de la fábula a la luz”.
Si usted, ciberlector, gusta del arte erótico y quiere darse un gustazo con las obras de este discípulo del Dios Eros, no debe perderse una muestra personal que pronto será vista en una galería miamense, para que corrobore la madurez del creador, como su preferencia por este ancestral y siempre nuevo tema, inacabable e incambiable como la propia Vida.