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max barbosaMax Barbosa (Palma Soriano, Santiago de Cuba)

Licenciado en Letras por la Universidad de Oriente. Integró los elencos de las agrupaciones Teatro Juvenil de La Habana y las Brigadas Artísticas Francisco Covarrubias. Laboró durante diez años en TeleRebelde - hoy TeleTurquino-, Santiago de Cuba, como actor, escritor y conductor del programa La Trova Santiaguera. Incursionó en la actuación radial en la emisora provincial CMKC. Reside en Miami. Aquí ha escrito para varias publicaciones locales, entre estas, La Voz Católica, El Nuevo Herald, Éxito así como en mundolatino.com (New York) y cubaencuentro.com (Madrid).Dos de sus entrevistas fueron escogidas por la editorial Aduana Vieja para su antologia La crónica más larga. Periodismo cubano en el exilio ( Madrid,2016).  Es periodista de www.teatroenmiami.com desde el pasado siglo.

El beso del jabali 1Por Max  Barbosa – www.TeatroenMiami.com

El argumento es atractivo si tenemos en cuenta el “relativismo moral” reinante en nuestra sociedad.

Del programa de mano: Dos medio hermanas, que se conocerán a poco de cumplir sus 15 años y eso modificará sus vidas para siempre. En la actualidad, han dejado de verse durante 20 años, pero el destino las vuelve a unir. Ellas son Virginia (Angélica Castro), importante ejecutiva de una empresa multinacional, y Sofía (Erika de la Rosa), psiquiatra de renombre. Se asegura, además, que El beso del jabalí nos trae una leyenda (?) de dos mujeres unidas por la sangre y el deseo. Se trata de una relación lésbica y adultera. Sofía fue amante del esposo de Erika durante ocho largos años a modo de sentir a la hermana junto a ella. Quedó embarazada, perdiendo la criatura después de ser pateada por él. Conclusión: Una Mirada adulta y atrevida. Un verdadero golpe a los sentidos, con un final electrizante.

Lamentablemente estas expectativas no florecieron en la puesta debido al predominio del texto y el concepto de  dirección más televisivo que teatral. Parece ser que Beatriz Valdés y Eduardo Román (también escribió el texto) optaron por esta vía por la escasa o nula experiencia de las actrices en cuanto al teatro propiamente dicho. Diálogos frente a frente con bastante frecuencia que limitaron la expresión corporal de aquellas a través del movimiento en aras de lograr credibilidad, de suma importancia para que el espectador asuma la realidad que observa con fidelidad. Sin embargo, hubo instantes hermosos en cuanto a imagen; por ejemplo, cuando Sofía “narra” la leyenda del jabalí enriquecida con el meritorio diseño de luces de Pedro Balmaseda quien, junto a Jorge Noa, concibieron la deslumbrante escenografía que adquirió protagonismo por sí misma. Es de notar los solos de violín interpretados por Crismary García como contribución a la atmosfera melodramática.

Desde el siglo pasado los vanguardistas del teatro arremetieron contra la jerarquía  del texto. Tanto, que un loco en su constante lucidez, espetó:

En todo espectáculo habrá un elemento físico y objetivo para todos perceptible. Gritos ,quejas, apariciones sorpresas, efectos teatrales de toda especie, belleza mágica de ropajes tomados de ciertos modelos rituales, esplendor de luz, hermosura fascinantes de las voces, encanto de armonía, raras notas musicales, colores de objetos (…), máscaras, maniquíes de varios metros de altura, etc. - Antonin Artaud (1896-1948)


EL BESO DEL JABALÍ FOTOS DE ALFREDO ARMAS

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