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'XXX' o el lujo de desinhibirse
R. BÉCARES | E. MENGUAL
MADRID.- Si padece del corazón,
es profundamente católico o tiene ya
satisfactoriamente saciadas sus fantasías
sexuales, manténgase alejado del Teatro
de Madrid. Si aun así decide ir, póngase
una muda nueva, olvídese de quién
es antes de entrar, déjese llevar y luego
mírese al espejo, por si acaso. Las sensaciones
vividas con 'XXX', la apuesta erótica
de la Fura dels Baus, compensarán el
olvido.
Se sentirá excitado por momentos, perdido,
enclaustrado, sagazmente ofendido, se revolverá
en la silla, esconderá la mirada, tendrá
incluso ganas de salir pitando de allí,
pero al final, cuando regatee a la gente en
las escaleras, escuche los comentarios y respire
aire fresco, tendrá la sensación
de, por lo menos, haber experimentado algo diferente,
quizá único. Ya tendrá
tiempo de digerirlo en casa o si no, tal vez
mejor, olvídese, es 'sólo' una
obra de teatro.
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Y es que si al Marqués de Sade, el escritor
del siglo XVIII que sublimó las perversiones
sexuales, el que puso la primera piedra de lo que
ahora conocemos como el sadomasoquismo, le hubieran
dejado acudir al ensayo general, probablemente hubiera
repetido los días siguientes en primera fila
o como artista invitado.
Y no sólo porque el espectáculo de
la Fura dels Baus alimenta como el propio Sade el
perverso morbo del 'voyeur' o azuza hasta la saciedad
el horror que produce ver cómo se inflige dolor
físico a un semejante -sobre todo en la escena
final-. No, al menos no sólo por eso.
La polémica compañía catalana
evapora de un plumazo dos siglos para adaptar la obra
a los tiempos actuales, incluyendo la Red, ese cajón
desastre que tanto deslumbra, en un modo de obtener
un nuevo placer, el individualizado, ha lanzado una
daga al corazón de la sociedad actual, donde
el sexo es el epicentro sobre el que pivotan nuestras
vidas, y encima se atreven a arengar al personal:
"¿Y tú que haces ahí parado?
Para hacer un mundo diferente hay que follar más
y probar cosas distintas".
Todo este torbellino de sensaciones se ve alimentado
por una puesta en escena espectacular, basada en un
juego de imágenes interactivo y brutal, que
desconcierta, asusta y fascina. Macabra y sórdida
en ocasiones, 'XXX' tiene la virtud de no dejar indiferente
a nadie. ¿Se atreve? Pues deje los prejuicios
en casa.
Fuente:
El Mundo
Octubre - 2003
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