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"La reina, la Lupe"
ahora en Broward
Por Hernando Olivares
Especial para El Sentinel
Durante su gira por Miami, cada
vez que la actriz puertorriqueña Sully
Díaz terminaba su actuación como
la Lupe, gente del público se acercaba
a contarle algún recuerdo sobre la fallecida
cantante.
"A mí me gusta escucharlos porque
eso permite enriquecer el personaje", cuenta
Díaz. "Una vez una señora
con lágrimas en los ojos me dijo: `Mijita
, eres igualita a ella'".
Díaz y su esposo, el director musical
Rafael Albertoni, intentarán repetir
estos mágicos momentos cuando la obra
La Reina, La Lupe se presente en el Broward
Center for the Performing Arts, en los primeros
días de octubre.
Las probabilidades son muy altas porque ellos
llegan con una fórmula ganadora. Programada
inicialmente para cuatro semanas en Miami, la
temporada de la obra se extendió a tres
meses -- hasta el 10 de agosto -- logrando llenar
45 funciones. Esto convirtió a La Lupe
en la obra más taquillera de Venevisión
Internacional en el sur de la Florida. Ahora
la pareja intentará también conquistar
al público anglosajón con su versión
de la pieza en inglés, la cual será
presentada al cierre de las tres funciones en
Fort Lauderdale.
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"Además de los diálogos, tres
de las 14 melodías serán en inglés",
dice Albertoni. "En las otras, el lenguaje musical
de la cantante es tan poderoso que no requiere traducción".
Albertoni tiene razón. Victoria Guadalupe
Yoli Raymond, artísticamente conocida como
La Lupe, fue una cantante fuera de serie: grabó
29 discos de larga duración en inglés
y español, actuó en el Carnegie Hall
y en Broadway, e hizo numerosas apariciones en la
televisión norteamericana.
La Lupe fue conocida también como una de las
artistas más excéntricas de su época.
Díaz es tan impactante como la Lupe al recuperar
para la escena su único y legendario estilo.
Articulando algunas de sus inolvidables canciones
a un intenso monólogo que revive momentos cruciales
de su existencia, Albertoni y Díaz, cuentan
la increíble historia de una mujer que tras
ganar fama y respeto como cantante, terminó
en la ruina económica y física.
Para interpretar la Lupe, Díaz -- una mujer
blanca de ojos verdes -- se somete a un minucioso
proceso de maquillaje de dos horas que incluye la
coloración de su piel y el teñido de
su cabello.
No obstante, esta metamorfosis va mucho más
allá de lo físico.
La actriz no sólo captura toda la intensidad
y ferocidad de la legendaria cantante, sino que además
imita casi a la perfección su singular estilo
vocal al interpretar boleros, son montunos, guaguancós,
salsa e incluso rock. Conseguir este asombroso resultado
no ha sido fácil. Aparte de escuchar la discografía
de la Lupe hasta la saciedad, Díaz tomó
cursos intensivos de canto, solfeo y vocalización.
Esto explica que cuando la actriz entona sus primeras
melodías en un cabaret habanero, el público
quede tan cautivado que no tiene más remedio
que tararear sus canciones; convirtiéndose
así en parte esencial del espectáculo.
La obra comienza en Cuba a inicios de los años
50, cuando la Lupe participa en un concurso radiofónico
y gana el primer lugar. Poco tiempo después,
se convierte en todo un suceso. No obstante, su estilo
musical resulta demasiado liberal para el puritano
régimen comunista y ella abandona Cuba en 1962.
Reubicada en Nueva York, la cantante actúa
como solista en las orquestas de Mongo Santamaría
y Tito Puente, haciendo un rápido recorrido
hacia el éxito y la fama. Utilizando una escenografía
monotemática, una banda musical en escena,
y un recursivo juego de luces, el director logra recrear
el ambiente caliente de los cabarets de la Habana
y los clubes nocturnos de Nueva York durante los años
50 y 60.
La Lupe no es sólo música, danza y
alegría en el escenario. La obra también
muestra los tristes avatares de su vida: su ruina
tras pagar costosas facturas médicas por la
demencia de su marido, su discapacidad física
y su posterior transformación en indigente,
la sanación en manos de un pastor evangélico,
y su conversión a esa doctrina. En esta parte
de la historia, Díaz revela su gran talento
dramático, logrando tanta credibilidad como
en su desempeño musical.
La Lupe murió en Nueva York hace más
de una década, pero su música y estilo
aún vive en el corazón de su fanáticos,
colegas, y amigos. "Yo me siento realizada interpretando
a la Lupe", dice Díaz. "Además
de rescatar su música, permito que el público
reviva momentos inolvidables de su vida".
Fuente:
SunSentinel
Octubre - 2003
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