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AL HABLA CON LLUÍS
MASGRAU
Mercedes Borges Bartutis | Dinamarca
El Odin Teatret es un punto de referencia internacional
muy importante. Es una propuesta coherente, que tiene
detrás suyo un saber teatral acumulado. Depende
de cada persona saber confrontar con todo eso.
Lluís Masgrau, uno de los seguidores más
constantes que tiene el Odin Teatret, accedió
a ofrecer su testimonio en una mañana soleada
del frío verano danés. En la sede del
Odin Teatret, se despedían algunos participantes
del Festival del Viento. Este evento, organizado por
Eugenio Barba y sus actores, reunió en Holstebro,
en el mes de agosto, a un número importante
de gente de teatro, procedentes de las más
diversas zonas geográficas, incluyendo a nuestro
imprescindible Teatro Buendía. Buen momento
para conversar sobre la actualidad de la Antropología
Teatral, justo cuando Mallgrau es uno de los invitados
a la oncena edición del Festival de Teatro
de La Habana para impartir un taller acerca de la
importante disciplina.
Catalán de nacimiento, ha sabido sobrevivir
en el duro clima de Dinamarca, donde emplea una buena
parte del tiempo en organizar el archivo que concierne
a los textos de Eugenio Barba y sus actores. Paralelamente,
Masgrau imparte cursos monográficos de Antropología
Teatral, en el Instituto Teatret de Barcelona, y también
en La Casona, institución privada que dirige
el argentino Fernando Grigel.
¿Cómo llegas a la Antropología
Teatral?
La Antropología Teatral es el estudio sobre
la técnica del actor. Es algo concreto, específico
y muy ligado a la realidad. No es una materia que
uno puede aprender leyendo libros. Tiene que haber
un trabajo práctico con actores. Eres un antropólogo,
necesitas hacer un trabajo de campo.
Empecé a trabajar con Eugenio Barba y el Odin
Teatret en 1992. Permanecí en el Odin durante
cinco años. En este tiempo escribí una
tesis doctoral, y además vi el training. Asistí
a todas las ISTAS, hice un seguimiento, día
a día, del trabajo del actor. Eso me permitió
tener un conocimiento completo de lo que era la Antropología
Teatral, sobre sus mecanismos, su metodología.
Al cabo de estos cinco años me fui a vivir
a Barcelona, pero seguí vinculado al Odin Teatret.
Hasta entrar en el Consejo Científico de la
ISTA. Es casi imposible especializarse en Antropología
Teatral fuera del marco de la ISTA, porque es allí
donde uno se enfrenta a todos estos actores que provienen
de tradiciones distintas, sus demostraciones de trabajo.
Tienes la posibilidad de hablar con ellos, de conocer
su lógica de trabajo. Esa es la base para el
conocimiento teórico, pautas que utilizo en
mi seminario y que imparto en distintas partes del
mundo.
¿La Antropología Teatral es un tema
que tiene mucha demanda actualmente?
Depende de los países. En algunas partes hay
una fuerte demanda y en otros no tanto. De entrada,
la Antropología Teatral es la única
disciplina que existe creada, específicamente,
para estudiar el arte del actor. Es una disciplina
que ha establecido una terminología propia
y un punto de vista orientado directamente a estudiar
la técnica del actor, el arte del actor con
eficacia. Cualquier persona que se interese en el
arte del actor no puede prescindir de la Antropología
Teatral. Eso no quiere decir, que quien estudie la
técnica del actor, tenga que seguir los métodos
de la Antropología Teatral. Uno puede seguirlos
o rechazarlos, pero es imposible ignorarlos.
¿Cómo se trata el tema de la Antropología
Teatral actualmente en las universidades del mundo?
Cada vez está calando más. En Europa,
en las universidades más avanzadas se le presta
mucha atención. En Italia, que es quizás
el país europeo donde la teatrología
tiene un gran desarrollo, la Antropología Teatral
se enseña en varias universidades, ya sea directa
o indirectamente. A veces no se trata de cursos monográficos,
encuentras personas, como Ferdinando Taviani, Franco
Ruffini, Nicola Savaresse, Marco de Marinis, Miriela
Squino, que conocen la Antropología Teatral
de primera mano e incorporan todo ese conocimiento
a sus cursos, aunque estos sean más generales.
En realidad, hace algunos años, el estudio
del arte del actor no era un tema prioritario. Sin
embargo, desde hace un buen tiempo se ha convertido
en uno de los temas más importantes de la teatrología.
Eso hace que cada vez tenga más perspectivas.
Por otro lado, los actores cuando conocen el tema
se dan cuenta inmediatamente que la Antropología
Teatral concierne de una forma muy directa en el ejercicio
de su profesión, independientemente del tipo
de teatro que cada cual quiera hacer.
Sabemos que el Odin Teatret tiene seguidores, pero
también muchos detractores. ¿Cómo
ves al Odin Teatret al cabo de 40 años?
Lo veo consolidado como una tradición teatral.
Pocos grupos de teatro tienen 40 años de trabajo
y continuidad a sus espaldas. Es un hecho inusual
en la historia reciente del teatro. Brindándole
una fuerza particular que significa haber tenido tiempo
para desarrollar una visión propia del teatro.
Esta experiencia incluye una manera específica
de trabajar del director y los actores, cuando construyen
los espectáculos. Es una forma especial de
vivir el teatro. Todo esto hace que el Odin se convierta
en una tradición. Hay pocos teatros que lleguen
a adquirir el valor de una pequeña tradición.
El Odin Teatret es un punto de referencia internacional
muy importante. Es una propuesta coherente, que tiene
detrás suyo un saber teatral acumulado. Depende
de cada persona saber confrontar con todo eso. A unos
les da fastidio y lo rechazan, otros se sienten atraídos
por él. Eugenio dice que la gran misión
del Odin es estar ahí. Cada cual que pasa,
decide la manera de asimilarlo. Para mí, no
creo que sea un teatro pasado de moda, como algunos
quieren hacer ver. Creo que es un teatro actual, y
al cabo de 40 años mantiene toda su energía.
Holstebro
2 de septiembre de 2003
Octubre
- 2003
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