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Broadway recibe obra de Cruz
Por Tatiana Munévar
Especial para El Sentinel
Las luces de Broadway se encenderán para Nilo
Cruz y su galardonada obra Ana en los trópicos,
que debutará mañana domingo en el Royale
Theatre de Nueva York, en medio de la expectativa
de la crítica por ver esta pieza que fue estrenada
el año pasado en un pequeño teatro de
Miami y que fue premiada con el Pulitzer en la categoría
de drama.
"Estoy superfeliz. Lo que me está pasando
es muy importante, no sólo por haberme ganado
el premio, sino porque ahora la obra se va a presentar
en Broadway. Hace rato que no se presenta por aquí
algo que no sea musical o algo que sea tan latino",
confesó quien es además el primer cubanoamericano
en mostrar una de sus obras en ese mítico escenario.
Desde su apartamento en Manhattan, en medio del corre-corre
por los ensayos y las muchas propuestas que le están
llegando, Cruz, de 42 años, aceptó conversar
sobre el giro radical que ha dado su vida desde que
se enteró que se había ganado el prestigioso
galardón.
"Ese día salí de dictar mi clase
de dramaturgia en Yale y estaba en la estación
del metro esperando el tren que me traería
a Nueva York, cuando mi celular comenzó a sonar
y me encontré con varios periodistas que me
felicitaban por el premio", recuerda Cruz.
Pero la manera de enterarse de que había ganado
el Pulitzer no tiene nada de raro si se compara con
lo inusual del recorrido que siguió Ana en
los trópicos para obtener el premio más
importante de todos sin que ninguno de los jurados
que la eligió la hubiera visto en escena y
solamente basados en su guión.
"La obra se hizo por comisión del New
Theater de Coral Gables, un pequeño teatro
de Miami para el cual ya había trabajado. Ellos
recibieron una donación de la National Endowment
for the Arts y el Theater Communications Group, y
me invitaron a hacer una residencia de seis meses
durante los cuales me dediqué a investigar
en las universidades y archivos de Miami y Tampa",
explicó Cruz.
A través de la investigación se enteré
de que al principio de la depresión en Estados
Unidos, en las tabacaleras existía unos señores
que leían artículos de los periódicos
y novelas a los empleados, que eran en su mayoría
analfabetas, mientras ellos enrollaban los tabacos.
Ese detalle le recordó las historias que había
oído en su familia sobre los tabacaleros de
Cuba y le proporcionó el hilo conductor de
su obra, que sólo estuvo completa cuando el
autor decidió que sería la novela Anna
Karenina, de León Tolstoy, la que escucharían
sus tabacaleros cubanos.
"Y la obra se me dio, porque empecé a
ver esa novela a través de los ojos de mis
personajes. El drama tiene que ver con el impacto
de la obra en la vida de los trabajadores y muestra
del impacto que puede tener el arte en nuestras vidas.
Es como si la historia de Ana Karenina enmarcara los
pequeños cuentecitos de amor que se cuentan
en la obra", asegura el dramaturgo que llegó
a los 9 años a Miami proveniente de Cuba.
Tras una corta temporada de Ana en los trópicos
en Coral Gables en el 2002, en donde fue calificada
como exitosa por los comentaristas locales, la obra
captó la atención de un crítico
de Miami que al parecer fue el que la nominó
a los Pulitzer.
Obviamente la popularidad de la pieza se ha disparado
en el 2003 y Ana en los trópicos se ha presentado
en tres producciones diferentes y muy exitosas en
Princeton, New Jersey; en Chicago, Illinois, y en
Costa Mesa, California (South Coast Repertory).
Allí se le han dado los últimos retoques
de lo que será su presentación más
importante a partir de este domingo en Broadway, con
un reparto que incluye a Jimmy Smits, Daphne Rubin-Vega,
Priscilla López, John Ortiz, Vanessa Aspillaga,
Víctor Argo y David Zayas, bajo la dirección
de Emily Mann.
"Figúrate, he estado envuelto en las
tres producciones, viajé a las tres ciudades
para hacer sugerencias y ver cómo se estaba
desenvolviendo todo. Por eso después del premio
no he tenido ninguna oportunidad de escribir",
explica.
Aunque su público objetivo está en
todos lados, los latinoamericanos ocupan el primer
lugar en sus preferencias. "Como autor latino
que escribe en inglés a mí me interesa
contar nuestras experiencias en el teatro norteamericano,
para que otros entiendan nuestras pasiones y nuestras
inquietudes".
De Cuba, en cambio, no habla demasiado. "No
me gusta hablar de Cuba. Yo hablo de ella a través
de mi obra de teatro. Si tengo un tipo de política,
siempre lo expreso a través de mi trabajo.
Pienso que mi propio juicio, mi opinión sobre
el aspecto de Cuba no le debe importar a nadie",
puntualiza.
A Miami, en donde vivió hasta los 20 años
y en donde cursó sus primeros estudios literarios
en el Miami Dade Community College hasta cuando recibió
la propuesta de la teatrista María Irene Fornés
que lo llevó a Nueva York, volverá en
la primavera del 2004 invitado a dictar unos talleres
que tuvo que cancelar recientemente por sus muchas
ocupaciones.
Por ahora vive feliz en Nueva York, aunque confiesa
que le gusta estrenar sus trabajos fuera de la gran
manzana, pues "siento menos la presión".
Por eso dentro de las tres obras de teatro que ya
tiene programadas escribir en el 2004, incluye un
nuevo trabajo con el New Theater de Coral Gables que
se llamará Belleza del padre y que nuevamente
le permitirá estar en casa.
Fuente:
SunSentinel
Noviembre - 2003
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