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Apasionado
y apasionante
JOAN-ANTON BENACH
En compañía de Sílvia
Comes (voz y guitarra) y de la palabra de Jaime Gil
de Biedma (J. G. B.), el actor Pep Munné se
ha instalado en Artenbrut con “Las rosas de
papel”. En febrero, la propuesta estuvo quince
días en el Convent de Sant Agustí participando
en la celebración del quinto aniversario del
Espai Brossa, pero habría sido un crimen imperdonable
que quedara enterrada en aquel amable “refugium
pecatorum” donde la virtud de la hospitalidad
brilla más que los recursos técnico-acústicos
que merece un cuidadísimo ejercicio de dramatización
e interpretación.
“Las rosas de papel” es
el título de la “Canción final”
de los “Poemas póstumos” de J.
G. B., un libro en el que la mirada melancólica
predomina por encima de los ecos de turbulencias vitales
y altas vibraciones poéticas anteriores. Sin
embargo, el título no está ahí
para sugerir alguna parcela específica dentro
de la obra completa del autor. La impresión
primera es que “todo” Gil de Biedma ha
pasado por la atenta lectura de Pep Munné y
que la selección de textos realizada por el
actor pretende reflejar los trazos sustanciales del
pensamiento del poeta. La curiosa mezcla de sensualidad
y revuelta interior, de narcisismo y desesperanza
que se da en gran parte de la obra de J. G. B, hace
que estemos ante unos materiales literarios proclives
a ser dramatizados.
Xavier Albertí lo demostraba
en “Más extraño que el paraíso”,
un muy atractivo montaje del Grec 2001. Era un espectáculo
con muchas impregnaciones biográficas y que
hablaba, sobre todo, del poeta “transeúnte”,
del hombre que recorre paisajes y ambientes. En “Las
rosas de papel”, en cambio, se sitúa
en primer plano el poeta “pensante”, el
personaje que trata de explicarse a sí mismo,
de razonar actitudes, de poner de acuerdo su mala
conciencia burguesa con un compromiso de izquierdas,
de juzgar con escepticismo y humor el lado amargo
de la existencia... Junto a un breve mobiliario de
evocaciones coloniales, Pep Munné actúa
metido entrañablemente en la piel del escritor
y poeta y desplegando un repertorio de registros realmente
formidable.
La voz clara, sugestiva, muy bien
timbrada de Sílvia Comes llena los intersticios
de un guión a través del cual el actor
traduce su admiración por J.G.B. en un trabajo
interpretativo de enorme categoría. “Infame
turba” (1971) contiene esa confesión
del personaje: “En mi poesía no hay más
que dos temas: el paso del tiempo y yo”. Es
una clave, citada por Pep Munné, y que ilumina
numerosos segmentos de un espectáculo en el
que la prosa narrativa se dice de forma persuasiva
y convincente y los poemas con acentos sobriamente
apasionados.
Nadie que ame la poesía debería
perderse “Las rosas de papel”, un triunfo
emocionante, a ratos conmovedor, de la palabra, del
“verbo hecho tango” (J.G.B.). Una propuesta
equiparable a los grandes recitales de Marsillach
o de Fernán Gómez que han hecho historia.
Fuente:
La Vanguardia
Mayo 2003
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