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'La máxima
felicidad' en tres y dos
JOSE ANTONIO EVORA
El Nuevo Herald
Pablo, Perla y Leo viven juntos en
un loft de Miami Beach. La última en llegar
fue Perla, a quien Leo conoció un día
en Lincoln Road, la llevó a comer a la casa
y poco a poco fue quedándose. La vida de pareja
homosexual que llevaban Pablo y Leo cambió
entonces con la incorporación de una figura
femenina.
Ese es el argumento de La máxima
felicidad, obra en dos actos del dramaturgo venezolano
Isaac Chocrón que inició anoche una
temporada en el Teatro de Venevisión Internacional.
El montaje, dirigido por el también venezolano
David Chacón Pérez, parte de una versión
suya del texto original, estrenado en Caracas en 1974.
''Este tercer personaje que, según
ellos, viene a ser la máxima felicidad, es
el pozo donde están echando sus propias infelicidades'',
dice Gledys Ibarra, quien encarna a Perla. ``Ella,
que nunca ha sido parte de nada, que se ha dejado
llevar como una pluma, finalmente entra en esta relación
atípica; le dicen quédate, va descubriendo
una cierta estabilidad, algo tibio, y de repente se
da cuenta de que está embarazada''.
Ibarra vino de vacaciones a Miami
hace menos de tres meses, participó accidentalmente
en una lectura de la obra, y ya de vuelta en Caracas
recibió una llamada para incorporarse al elenco.
Antes de decir que tiene 20 años de carrera
y citar su participación en un montaje de la
obra de Eve Ensler Los monólogos de la vagina,
la actriz responde a la pregunta de qué hacía
en Venezuela con otra interrogante: ``¿Qué
no hacía?''
La puesta en escena está a
cargo de Chacón Pérez, quien luego de
haber dirigido espectáculos de multimedia debuta
en el muy difícil arte de la dirección
de actores.
''Es una tragicomedia'', asegura el
director. ``El público va a pasarla muy bien;
lo importante es que se sienta dentro del loft. El
primer acto tiene las discusiones diarias, los conflictos
inevitables de la convivencia, y en el segundo cada
uno se va destapando. Lo que nunca imaginaron es que
iban a encontrarse a sí mismos en esa relación''.
El personaje de Pablo está
en manos de Franklin Virguez, quien ha trabajado en
las telenovelas Amanda, Leonela y Marisela. El y su
familia llegaron a Estados Unidos hace alrededor de
dos años, se establecieron en Nueva York y
luego vinieron a Miami, donde Virguez se integró
al reparto de Mr. Juramento --producido por Miguel
Ferro para Venevisión Internacional-- en el
papel del travesti Susanita Pons.
''Pablo es un homosexual ya entrado
en años; un director y productor de cine frustrado'',
explica Virguez. ``Vive con su pareja, un gigoló
de South Beach que trabaja en bares haciendo streap
teases. Cuando Perla sale embarazada, Pablo se siente
cada vez más solo y piensa que, por el asunto
de la edad, el que va a quedar fuera es él''.
Es entonces cuando comienza a presionar
para que eso no ocurra y la que quede marginada sea
ella.
''Pero hay una interrelación
de mucha comedia entre Perla y Leo, y a veces con
Pablo, que es el que maquina, el que va urdiendo todo
el plan para desestabilizar la relación'',
dice Virguez.
Toca al actor y cantante Juan Carlos
Nieto Chao el papel de Leo. Chao --como se hace llamar
a secas-- nació en España, pero estuvo
trabajando 14 años en México, de donde
vino a Miami hace alrededor de año y medio.
''Leo fue muy difícil, porque
nunca había hecho un personaje de esas características,
un homosexual tirando a bisexual con el que creo que
el público va a estar sufriendo y riendo'',
comenta Chao.
Fuente:
El Nuevo Herald
Mayo 2003
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