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Marisol Calero
: Una actriz con duende
ERWIN PEREZ
Bella, brillante,
polifacética, he aquí una mujer
que vuela alto y se viste de luces
Un hombre, llamado Bernardo,
dueño de un restaurante, que ronda los
40 años, tiene una larga e impecable
relación con su esposa pero, de pronto,
siente ganas de tener una aventura.
El caballero intenta cometer
la infidelidad con tres mujeres en distintas
ocasiones (Elena, Lulú y Julia) pero
en vista de la conflictividad de todas concluye
en que su compañera de toda la vida es
lo mejor que hay.
Esa es la síntesis del
argumento de El último de los amantes,
una de las comedias del legendario Neil Simon,
que mañana, a las 8:30 p.m., será
estrenada en el Teatro Abanico, de Giralda 20,
Coral Gables (305-448-1100). |
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''Es ligera, muy cotidiana, muy chévere'',
asegura sobre la pieza la protagonista femenina de
la misma, Marisol Calero, quien interpreta a las tres
damas que, sin quererlo, hacen que Bernardo vuelva
al entorno familiar.
La actriz puertorriqueña, quien
comparte trabajo con Memo Sauceda, en el papel de
Bernardo, describe a Elena como ''fumadora, alcohólica,
ninfomaníaca''; a Lulú como ''loquita''
y de Julia dice que es ``depresiva''.
Cuando se le pide un autodefinición,
Calero se explaya: ``Soy alegre, espontánea,
buena amiga, buena amante. Tengo el poco de locura
necesaria para ser artista y, sobre todo, me gusta
mucho el teatro''.
La artista dio sus primeros pasos
en la Isla del Encanto a mediados de los 80 en las
tablas, en la comedia musical El diluvio que viene.
Luego fue cantante (grabó tres discos) pero
mantuvo lo teatral.
Ha laborado en unos 15 musicales y
en una decena de obras convencionales, la última
de las cuales fue A $2.50 la Cuba libre, donde descolló,
entre otras actrices, con Lili Rentería, productora
de El último de los amantes.
''Marisol es una artista de las grandes.
Tiene un talento absolutamente dotado por la gracia
divina y, además, es un ser humano fuera de
serie'', consideró Rentería, responsable
de Abanico.
Calero comenta que hizo a Elena, Lulú
y Julia a su antojo.
Eso es lo que me gusta del teatro'',
indica. ``Me permite jugar y hacer lo que me dé
la gana. Allí gozo y hago lo que me sale del
alma''.
''Me ha ido bien. No me puedo quejar'',
destaca, con una de sus enormes sonrisas, cuando,
en alusión a la problemática de El último
de los amantes, se le pregunta por su vida sentimental.
''Nunca he estado casada con papeles
pero he tenido relaciones duraderas'', agrega, informando,
de paso, que ahora está sin pareja.
Calero vive en Miami, en un apartamento
de South Beach, desde hace varias temporadas. Se mudó
en una época en que estaba desilusionada con
su carrera de cantante en Puerto Rico.
''Trabajé mucho como cantante'',
afirma, sin explicar el fin de esa faceta de su carrera.
''Si me pidieran grabar un álbum ahora me gustaría
hacer algo como lo de Martirio'', añade.
De todos modos, la actuación
y la música le vienen de su familia, donde
hay varios artistas. Entre otros, su primo Germán
O'Neill es actor; y su madre, Marta Font, fue actriz,
aunque actualmente se dedica a la política.
''No'', lanza, entre carcajadas, cuando
se le consulta si acostumbra a confesar su edad. ``Como
dice Concha Valdés Miranda: no tengo tantos
años como dicen, ni tan pocos como parezco''.
Más seria sostiene que es ''joven''
y cierra con un convincente: ``No me hecho nada en
la cara todavía''.
Su trabajo le ha permitido mantener
independencia económica desde siempre.
''Algunas veces he hecho más
cosas que otras pero tengo la suerte de que siempre
he podido vivir de mi carrera'', declara.
Tras El último de los amantes,
dirigida por Griselda Nogueras y que saldrá
a escena los viernes y sábados, a las 8:30
p.m.; y los domingos, a las 5 p.m., planea laborar
en dos obras y en un programa del que no da detalles.
``Afortunadamente los duendes, que
dan la energía que me levanta todos los días,
siguen conmigo''.
Foto:
JEFFREY BOAN/El Nuevo Herald
Fuente: El Nuevo Herald
Mayo 2003
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