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Teatro
en Madrid
DISCUTIBLE “ROMEO X JULIETA” EN
EL TEATRO PAVÓN
Salvador Enríquez
| El Teatro Pavón
(calle Embajadores, 9 – Madrid) sede provisional
de la Compañía Nacional de Teatro
Clásico, ha recibido como compañía
invitada a la del Centro Andaluz de Teatro con
el espectáculo “Romeo X Julieta”,
una versión muy libre de la obra de Shakespeare
a cargo del dramaturgo Antonio Onetti, dirigida
por Emilio Hernández y en cuyo reparto
figuran (por orden de intervención) Juan
Luis Corrientes, Mercedes Hoyos, Antonio Salazar,
Inmaculada Pérez, Celia Vioque, Juan Duque,
Antonio Navarro, Juanfra Juárez,, Domingo
Cruz, Paco Morales y el coro formado por Nerea
Cordero, Pilar Crespo, Patricia Márquez,
Elena Montesa. |
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Reconozco que fui a ver la función,
que estará en cartel hasta el día 15
de junio, con ciertos reparos pues las críticas
(diarios “La Razón” y “El
País”) no habían sido precisamente
elogiosas.
Juan Antonio Vizcaíno, en “La
Razón”, bajo el título “«Romeo
X Julieta»: tanto esfuerzo para nada”,
comentó entre otras cosas: “Intentar
«actualizar» una obra de Shakespeare desposeyendo
al lenguaje del bardo inglés de todo su enigma
y grandeza poética en beneficio exclusivo de
la acción es como «modernizar»
un soneto mutilándole 10 versos para que no
canse su «extrema» longitud al lector
contemporáneo” y añade: “El
esfuerzo para nada que se respira en la versión
de «Romeo X Julieta» es gratuito y no
aporta nada a la representación actual de Shakespeare.
Incluso los alumnos de literatura de los institutos
de la Logse tienen derecho a escuchar la palabra de
Shakespeare si van a ver «Romeo y Julieta».
No es un buen planteamiento llenar la obra de desfasados
«punkis» de los 80, de flamencos, raperos,
y música grabada de Tomatito usando diálogos
de parada de autobús y ocurrencias de borrachos
tabernarios para que el público pueda seguir
disfrutando con Shakespeare.
Por parte Eduardo Haro Tecglen en
“El País”, comenta a propósito
de las canciones andaluzas que se incorporan en la
función obra de músico andaluz (de Almería)
Tomatito: “Me imagino lo que sería si
cada autonomía hiciera “Romeo y Julieta”
incorporando su folclore: en uno jotas, en otro muñeiras;
en aquel danza primitiva y aquí algún
chotis (...) Creo que no lo podría soportar”.
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Pues bien: pese a
todo, a mí la función me gustó
y la aplaudí en la justa medida en que
me interesó; con mesura, eso sí.
Y fue así porque no me planteé que
iba a ver el “Romeo y Julieta” de
Shakespeare sino una versión muy libre
del conflicto entre familias (situaciones que
se dan hoy día en las zonas profundas de
algunos países, en España desde
luego sí) que por cuestiones de honor o
memoria pretenden extender a las futuras generaciones
llevando consigo la tragedia. La representación,
intuí, está pensada para escenario
circular pues se retiraron las primeras filas
de la platea y fueron situada en el escenario
de forma que, a un lado y a otro de la acción,
se encuentran los espectadores. |
Quienes tuvimos el privilegio de contar
con un asiento en el escenario, en un plano más
alto que el de los actores, pudimos observar la magia
de las luces, proyectadas en el suelo de la escena,
que colaboraban en situaciones tan dramáticas
como la muerte de los amantes, creando escenas plásticas
de gran belleza.
Personalmente, por edad y gustos,
estoy alejado de la estética «punkis»
pero entiendo que determinado sector de público
la vea como propia, sin duda mucho más que
las danzas que Shakespeare incorporara a su representación.
Respecto los cantes andaluces, hay que advertir que
la jota y la muñeira pertenecen a un sólo
tipo musical, mientras que en Andalucía el
cante abarca diversos “palos” (cada una
de las variedades tradicionales del cante flamenco)
que van desde la alegre “sevillana rociera”
hasta la dramática “petenera” pasando
por la doliente “saeta” como la que el
personaje de “Tata” canta al final de
“Romeo X Julieta” ante los cadáveres
de los amantes.
En cualquier caso, estamos ante el
eterno dilema de si a los clásicos se les puede
o debe adaptar; si actualizarlos es adulterar la obra
original, o si deberíamos verlos tal como se
hicieran en tiempos de Cervantes o de Shakespeare.
Me temo que en este último caso sí que
nos resultarían aburridos pues los conceptos
de tiempo y espacio han cambiado mucho a lo largo
de los siglos como, sin duda, la forma de decir.
Finalmente pienso, en oposición
a lo que opina el crítico de “La Razón”,
que los estudiantes de la Logse (en España:
“Ley Orgánica General del Sistema Educativo”)
deben conocer tanto a los autores clásicos
como a los contemporáneos durante sus estudios,
en clase, de a mano de sus profesores, porque el teatro
no tiene porqué ser un medio educativo, sino
más bien de reflexión. Y en esa reflexión
me quedo.
Salvador
Enríquez
senriquez@worldonline.es
Colaboración desde Madrid (España)
www.teatroenmiami.com
Junio
- 2003
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