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El tercer Conde
de Southampton
Traducción: Elisa Cameüi
El tercer Conde
de Southampton, en un retrato que hasta ahora
se conocía como el de "Lady Norton".
"Si el joven mencionado en los sonetos
es Henry Wriothesley, se suma la emoción
de que este podría ser el rostro del
que se enamoró Shakespeare, quizá
deseando que su poseedor fuera una mujer."
El hallazgo sobre la identidad
de un retrato del siglo XVI que hasta ahora
se creía que era de una mujer, renovó
en Gran Bretaña la discusión sobre
las inclinaciones sexuales de Shakespeare. Ahora
se descubrió que el cuadro representa
a Henry Wriothesley un joven noble a quien el
autor de Hamiet dedicó varias de sus
obras y describió como "dueño
y dueña de mi pasión".Las
familias inglesas de dase alta con frecuencia
heredan retratos polvorientos de ancestros olvidados,
pero los antepasados angloirlandeses de Alee
Cobbe le dejaron una herencia más valiosa:
una colección de importantes obras de
arte que en la actualidad están expuestas
en dos mansiones, Newbridge House, en las afueras
de Dublín, y Hatchiands Park, 40 kilómetros
al sur de Londres. |
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Una de estas obras es un retrato identificado
por una etiqueta descolorida como "Lady Norton,
hija del Obispo de Winton". El cuadro muestra
el rostro de una mujer de unos veinte años,
con la piel tersa, un aro llamativo, cabello largo,
mejillas rosadas y boca semejante a una cereza. Obra
de un pintor anónimo, en Newbridge House cumplió
la función de llenar un espacio menor, aun
cuando hace diez años un experto había
llegado a una sugestiva conclusión: "Lady
Norton" era, en realidad, un hombre. Sin embargo,
el retrato tampoco mereció un lugar en una
reciente exposición que reunió lo mejor
de la colección Cobbe. Pero ahora, después
de dos meses de intensas investigaciones, Cobbe cree
haber encontrado en esta obra el retrato más
antiguo que se conserva de Henry Wriothesley, tercer
Conde de Southampton, protector de William Shakespeare
desde comienzos de la década de 1590. El autor
de Hamiet no sólo le dedicó al conde
sus poemas narrativos Venus y Adonis y El rapto de
Lucrecia, sino que, según una opinión
ampliamente difundida, también convirtió
a este noble mecenas en el "bello joven"
de sus sonetos, quizás incluso en el "dueño-dueña
de mi pasión" del Soneto XX (ver recuadro).
El debate sobre la sexualidad de Shakespeare
lleva ya 150 años y difícilmente quede
solucionado con este retrato de Southampton que lo
muestra casi como una doncella. Pero la identificación
del personaje de la pintura, descrita por algunos
diarios británicos como "Southampton vestido
de mujer", ha vuelto a suscitar especulaciones
sobre la probable bisexualidad de Shakespeare, quien
abandonó a su esposa, Anne Hathaway, en Stratford-Upon-Avon
al mudarse a Londres. Primer noble de su generación
en usar el pelo largo, Henry Wriothesley era famoso
por ser un dandy refinado. Por eso los especialistas
prefirieron ser cautos a la hora de analizar el retrato:
para muchos no muestra al Conde de Southampton vestido
de mujer. El mismo Cobbe, que podría sacar
ventaja del debate, sostiene que los labios rojos
y las mejillas rosadas eran comunes en los retratos
isabelinos: "Olvídense del travestismo
-agregó-. Esta no es ropa de mujer". Sin
embargo, no es muy difícil imaginar que Southampton
fuera bien consciente de la imagen que transmitiría
con el delicado encaje italiano que bordeaba su cuello
y las mangas, un provocativo aro rojo y negro y la
mano apoyada sobre el corazón como para mostrar
la delicadeza de los dedos. No obstante, retratos
posteriores de Southampton, como los pintados mientras
estuvo encarcelado en la Torre de Londres y cuando
fue un renombrado oficial militar, también
lo muestran con pelo largo y una vestimenta exquisita.
En su ensayo Los Sonetos de Shakespeare, el poeta
W. H. Auden habla del narcisismo de Southampton y
destaca que el joven probablemente sabía que
tenía poder sobre Shakespeare, aunque no era
consciente de la intensidad de los sentimientos que
despertaba. Southampton da la impresión, escribe
Auden, de ser "un joven que no era muy agradable,
muy consciente de su atractivo, capaz de poner a trabajar
su encanto en cualquier momento, pero básicamente
frivolo, frío y egocéntrico". Lo
que hace que este retrato anónimo de Southampton
sea aún más interesante es la creencia
de que lo muestra con el aspecto que tenía
cuando por primera vez se convirtió en el mecenas
de Shakespeare y, quizás, en la musa inspiradora
de los sonetos del poeta. Cobbe, que también
es pintor, restaurador, diseñador y músico,
dijo que durante largo tiempo pasó por alto
la pintura. Sin embargo, antes de la reciente exposición
de la colección Cobbe en Kenwood House de Londres,
había estudiado el árbol genealógico
de su familia y descubrió un vínculo
con la familia Wriothesley en el siglo XVII. Más
tarde, cuando estaba volviendo a colgar las pinturas
en Newbridge, el retrato olvidado yacía en
el piso. "Pensé: 'Hevisto antes esta cara'
-recordó-. ¿ Podría tratarse
del tercer Conde? Limpiemos el cuadro e investiguemos."
El parecido con retratos posteriores de Southampton
puede notarse a primera vista en la cara larga del
hombre, su labio superior delgado, su labio inferior
más pulposo y la nariz ligeramente bulbosa;
también en su afición por exhibir sus
manos y dedos, el nacimiento del cabello y su pelo
largo, que, como en este retrato, a menudo cae sobre
el hombro izquierdo. Para Cobbe fue igualmente importante
establecer una procedencia que explicara cómo
llegó la pintura a manos de su familia. La
etiqueta pegada en el reverso de la tela fue colocada
por Charles Cobbe, arzobispo de Dublín, a mediados
del siglo XVIII: él suponía que la retratada
era su bisabuela, Lady Anne Norton. Pero Cobbe detectó
un vínculo directo con los Wriothesley a través
de la bisnieta del Conde, Lady Elizabeth Noel, que
se casó con un Richard Norton. Como la pareja
murió sin hijos, sus propiedades pasaron a
la prima de Norton, Honor, que a su vez se casó
con el abuelo del arzobispo. Habiendo averiguado cómo
había ingresado el retrato en la colección
de su familia hace tres siglos, Cobbe confirmó
su hallazgo gracias a un viejo amigo, Alastair Laing,
asesor en materia de pintura y escultura del Natio-nal
Trust, organismo de conservación que alquila
Hatchiands Park a Cobbe. Fue Laing quien identificó
a "Lady Norton" como un hombre. El siguiente
paso era lograr la confirmación de la National
Portrait Gallery de Londres, pero surgió un
problema. Catherine MacLeod, curadora de la galería,
dijo que el cuello chato de encaje del retrato respondía
a una moda de principios del siglo XVI I, lo que indicaba
que el retrato había sido pintado no antes
de 1600. En ese caso, no podía mostrar a Southam.pton,
que, para esa fecha, tenía 27 años.
"Por lo tanto, me inclino a pensar que éste,
después de todo, no es un retrato de Southampton
sino de otro hombre muy a la moda y muy j oven de
principios del siglo XVII -escribió MacLe-od
a Cobbe-. ¿Hay algún otro candi-. dato
entre los amigos y parientes de la familia Cobbe?"Pero
Cobbe estaba convencido. Y mientras él y Laing
seguían adelante con su investigación,
se toparon con un libro de diseños de Vecello
compilado en 1591 donde aparecían diseños
de encajes italianos casi idénticos a los que
lleva Southampton en el retrato. Ahora parecía
razonable fechar la pintura alrededor de 1592, cuando
Southampton tenía 19 años. Y le presentaron
sus nuevos hallazgos a la reticente MacLeod. "En
verdad, parecería que esta evidencia sobre
el cuello de encaje invalida mi objeción sobre
la fecha y la edad de Southampton", admitió.
Pero, fiel a su carácter de erudita, agregó:
"En cuestiones de este tipo, naturalmente me
inclino a errar a favor de la cautela, pero la identificación
de Southampton sin duda parece posible, y le da una
nueva dimensión de interés a un retrato
ya de por sí interesante". Ante esto,
Cobbe se puso en contacto con Anthony Holden, autor
de Wi-lliam Shakespeare: Su VidaySu Obra, que escribió
acerca del retrato del "protector y posible amante
de Shakespeare" en The Observer de Londres el
21 de abril pasado. Cuando Holden visitó Hatchiands
para revisarla pintura, lo hizo acompañado
de un viejo amigo, Sir Frank Kermode, otro estudioso
de Shakespeare. "Si usted cree que el joven mencionado
en los sonetos es HenryWriothes-ley -declaró
Holden que le dijo Sir Frank-, se suma la emoción
de que este podría ser el rostro del que se
enamoró Shakespeare, quizá deseando
que su poseedor fuera una mujer. La magnitud de la
emoción depende de la importancia que usted
le atribuya a la identidad de esta persona joven en
los poemas. Muchos piensan que es de gran importancia."
Cobbe ahora ha adquirido la primera edición
de los Sonetos, publicada en 1609, y se complace en
echar una mirada al Soneto XX'y preguntarse si Shakespeare
tenía presente su retrato cuando se refiere
a "un rostro de mujer pintado con la propia mano
de la naturaleza". Pero reconoció que,
hasta hace poco, su conocimiento sobre Shakespeare
era el propio de un lego. "El único motivo
de publicar esta historia en la prensa es ayudar al
visitante a concurrir a Hatchiands Park", admitió.
En esa mansión del siglo XVIII ubicada en un
parque de 170 hectáreas a 50 kilómetros
del centro de Londres, Cobbe espera ahora a los seguidores
de Shakespeare interesados en estudiar las delicadas
facciones del joven tercer Conde de Southampton. Justamente
por eso, ni piensa en vender el polémico retrato:
"Ha estado en la familia durante 300 años
-observó complacido-. Puede quedarse un poco
más"
Shakespeare apasionado
SUS SONETOS CONTIENEN CLAVES SOBRE
SU POSIBLE HOMOSEXUALIDAD.
Las opiniones están divididas,
y de todas formas, las preferencias sexuales que haya
tenido Shakespeare poco importan a la hora de valorar
su legado literario. Para algunos estudiosos de su
obra, hay textos que ofrecen numerosas evidencias
sobre su preocupación por la homosexualidad:
hombresy mujeres travestidos o confusiones sobre el
sexo de los personajes. Para ellos, en sus Sonetos-dedicados
a "Mr. H.W.", iniciales que se cree corresponden
a Henry Wriothesley, su mecenas durante los mismos
años en que los escribió-, es donde
existen las más claras señales de su
orientación sexual. Sobre todo, en el Soneto
XX: Pintado por Natura el rostro tienes de mujer,
dueñoy dueña de mi pasión; y
de mujer el corazón sensible mas no mudable
como el femenino; tus ojos brillan más, son
más leales y doran los objetos que contemplas;
de hombre es tu hechura, y tu dominio roba miradas
de hombres y almas de mujeres. Primero te creó
mujer Natura y, desvariando mientras te esculpía,
de ti me separó, decepcionándome, al
agregarte lo que no me sirve. Si es tu fin el placer
de las mujeres, mío sea tu amor, suyo tu goce.
No hizo falta desmenuzar mucho más estos párrafos
para sacar conclusiones. Luego de varios análisis,
los expertos concluyeron que el retrato afeminado
de Henry Wriothesley fue pintado entre 1590-3, cuando
el joven tenía entre 17 y 20 años y
Shakespeare escribió sus sonetos apasionados.
Febrero
2003
TeatroenMiami.com
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