Un
estilo que conecta
SANTIAGO FONDEVILA
¿Qué tiene Godoy para haber colocado
su espectáculo como el más visto
del pasado año en las salas alternativas?
¿Qué humor utiliza este señor
maduro, con aspecto profesoral, cómo
para iniciar su cuarta temporada en Barcelona?
Será por la experiencia de quien conoce
de sobras la soledad del escenario, será
por la que otorga la edad, pero Godoy es todo
lo contrario de esos “humoristas”que
“quieren” hacer reír a toda
costa. Decía Chesterton, y Godoy lo recuerda,
que “ intentar definir el humor sólo
demuestra que se tiene poco sentido del humor”.
No lo intentaremos porque a la postre lo que
nos interesa es el actor que nos hace reír.
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Godoy pasea con soltura por entre
las magníficas luces y sombras del escenario
soltando un discurso en el que un tema lleva a otro
y el espectáculo avanza sin aspavientos, con
una sorprendente naturalidad. Godoy sabe romper la cuarta
pared y convertir al espectador en confidente de sus
intimidades. Godoy luce además un lenguaje rico
sin apenas improperios (algo que se agradece) y aunque
en algunas ocasiones le veamos venir el chiste, que
los hay, sabe deslizarlos en el discurso y con ello
garantiza el efecto humorístico.
No es Godoy hombre que mueva a la
gran carcajada continua porque pone igual cuidado
en la preparación del “gag” que
en el “gag” mismo y cuando aquélla
llega es profunda, de esas que salen del estómago.
Auténticos golpes de humor.
Habla Godoy del teatro mismo haciendo
virtud de la humildad. Habla de sus mujeres, del amor
y del desamor y desliza en su decir a Rusiñol
o a Wilde. Godoy no es actor de grandes aforos porque
hay que mirarle a la cara. La sala Muntaner resulta,
pues, un espacio ideal para que fluya su humor paradójico,
inteligente, a veces cínicamente reflexivo.
Godoy conecta. Ahí radica su éxito.
Fuente:
La Vanguardia
Febrero
2003
TeatroenMiami.com
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