|
El aerolito
y los alienígenas
JOAN-ANTON BENACH
L'HABITACIÓ
DEL NEN
Autor: Josep M. Benet i Jornet
Director: Sergi Belbel
Intérpretes: Emma Vilarasau y Pere Arquillué
Lugar y fecha: Lliure de Gràcia (17/I/2003)
Desde “Desig” (1991),
un punto y aparte en su carrera de autor teatral,
Josep M. Benet i Jornet es el explorador de nuevas
regiones dramáticas, arriesgado e imprevisible.
Hay en sus obras recientes una tensión interna
que parece alejarlas de una cómoda ubicación
en alguno de los géneros convencionales canónicamente
aceptados
¿Dónde situar “L'habitació
del nen”, esa pieza de una magnífica
arquitectura narrativa que pone en un puño
el corazón del espectador del Lliure? Drama,
tragedia, teatro de terror... La mezcla emerge, aquí,
inevitable. Y cautivadora, en el estricto sentido
de la palabra.
En efecto, no se entendería
“L'habitació del nen” sin el ingrediente
del público literalmente “cautivo”
de las conjeturas en torno a la verdad de lo que se
está contando en escena. Aunque ajenas al texto
propiamente dicho, las hipótesis que a cada
paso se formula el espectador se convierten en elemento
básico del acto teatral. Josep M. Benet quiso
que la historia cabalgara sobre un interrogante insidioso
que recorre la representación de punta a cabo.
Un interrogante cuya respuesta plausible podrá
hallar, al final, cada espectador, ordenando según
su particular percepción los hechos narrados,
los equívocos y las ocultaciones, las falsas
pistas que propone el autor, así como la función
de una metáfora, a mi juicio esclarecedora,
que aterriza sobre la anécdota en forma de
“inocente” aerolito.
Joven matrimonio feliz. Hijo feliz.
Feliz mañana de cumpleaños. En la habitación
del niño reina la dicha completa. El padre
regala al pequeño un caja misteriosa que contiene
un extraño y oscuro mineral: es el pedazo de
un meteoro que en una fecha indeterminada se precipitó
sobre la Tierra. Se excita la imaginación del
niño, y su mente se traslada a las galaxias
inaccesibles, a planetas habitados por monstruos y
alienígenas. En franca y amorosa complicidad,
el padre participa de esas fantasías que muchas
veces han alimentado los cuentos que el hijo gusta
escuchar de su progenitor. Es día laborable,
no obstante, y la escuela no puede esperar. Mientras
los padres dilucidan cuestiones de intendencia, el
niño sale al balcón y deja su inseparable
aerolito sobre la barandilla. Quiere cogerlo de nuevo,
pero la piedra se cae y, tras ella, su joven dueño
se precipita al vacío.
Subrayado acústico
Tiemblan los tímpanos del espectador
y las paredes del Lliure de Gràcia. Sergi Belbel,
el director, ha querido que los momentos cruciales
de “L'habitació del nen” tuvieran
un subrayado acústico estruendoso, muy cinematográfico,
muy “aterrador”, excesivamente reiterado
y explícito, un punto ingenuo.
A partir del accidente del balcón,
la pieza de Benet se abre a una esgrima de locos.
El padre, optimista y vital, se niega a sí
mismo la muerte del hijo. La madre la acepta, entre
la resignación y la desesperanza. El hijo reaparece
en escena, pero sólo para relacionarse y hablar
con el padre. La mujer ni lo ve. ¿Acaso es
ella quien ha enloquecido? La mujer malogra su segundo
embarazo y, a causa de la alienación del hombre,
le espera lo peor. Entretanto, los espectadores pueden
contemplar la escena desde perspectivas distintas,
logradas mediante un truco inventado por el genio
de Belbel que no cometeré la jugarreta de contarles.
Sólo diré que está al servicio
de la formidable coherencia del texto, cuyas rendijas
luminosas se ensanchan con lenta y malévola
premeditación y que el autor supo culminar
con un cerrojazo de una potencia trágica y
poética colosal.
Belbel ha dirigido las situaciones
del rompecabezas con su habitual sabiduría.
Ha guiado con autoridad y precisión a los actuantes,
de modo que Emma Vilarasau y Pere Arquillué
forman una pareja tan creíble en su felicidad
como en el desgarro de su alucinado sufrimiento. Con
sorprendente eficacia y convicción, actuó
en el estreno el niño Daniel Casadella. El
juego perverso de “L'habitació...”,
una de las obras mejor elaboradas de Benet y Jornet,
se cerró con una merecida, larga ovación.
Fuente:
La Vanguardia
Enero 2003
TeatroenMiami.com
|