¿
Puede el actor entrar y salir del personaje
sin que la máscara remueva sus confesiones
más secretas?
Es
la paradoja central de este espectáculo.
Pudiera verse como el estudio detenido que el
actor hace de un personaje mítico, el
legendario Caballero que durante años
recorrió las Calles de La Habana, una
intensa geografía del dolor, el hambre,
los delirios y visiones de una Ciudad que cambiaba
vertiginosamente mientras él, una vez
convertido en la Máscara, el Arquetipo,
el Personaje con sus atributos, sólo
envejecía secretamente, manteniendo una
inalterabilidad del gesto, de la imagen, que
todavía nos asombra.
¿
Es el oficio de la locura, esta posibilidad
de convertirse en símbolo, en fijeza,
imagen que trasciende los cambios y las épocas?
Siendo así, ¿ será esta
conversión lo único que nos preserva
del olvido o la muerte? Ausencia quiere decir
olvido, dice la vieja canción. Entonces
la Presencia ( como símbolo o leyenda)
significa lo contrario. En un primer nivel de
asociaciones, esta podría ser la lectura
de un “ homenaje ( teatral) al Caballero”.
Pero sucede que los textos ( Manía de
zapatos, de huellas, de pies descalzos, o Es
usted el que me sueña, y otros tantos)
sugieren una paradoja más difícil.
Se trata de la conexión –íntima,
a veces imperceptible- del Narrador y el Personaje.
Porque el actor está contando, eso es
seguro, la historia del Caballero, pero eso
desde sí, desde su propia condición
de pies descalzos, y yo que lo conozco sé,
como otros compañeros de aventuras, que
insólitamente esos zapatos que vinieron
huyendo del Viejo Mundo y aún conservan
el olor de muchas épocas... son los de
Jose, el Actor, el que también descubrió
con asombro y delirio alguna vez Otras ciudades,
las Calles de La Habana, y que, entre idas y
venidas, han ido construyendo su soledad, su
camino, sus huellas en la arena.
¿
También sus visiones? El espectáculo
se estructura a partir de esta fábula.
Hay un personaje que recuerda porque los muertos
entran por los pies, pero hay también
un artesano que construye, sobre su propia piel,
esa intensa geografía de evocaciones,
golpes, descubrimientos y delirios en la historia
común. La llegada, los paseos, la Giraldilla,
el júbilo y la cárcel son estaciones
que conducen al centro de la acción.
Y así, cuando el joven José entra
en delirio tocamos el vértigo. ¿
Se parece la locura del actor-narrador a la
del personaje? Más aún, oímos
la pregunta: ¿ Cómo puede un hombre
salvarse del mundo: convirtiéndose en
Caballero de París...?
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