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Edimburgo,
eclosión escénica
El Festival escocés Fringe reúne
cerca de mil compañías en 20 días
DE FRANCISCO, Itzíar
Ver tantos espectáculos como
el día te lo permita y ser visto por una
audiencia tan grande como se pueda arrastrar.
Este es el lema a seguir en el Fringe, la mayor
convocatoria teatral de Europa, un evento multitudinario
–por compañías y público–
y multidisciplinar que se celebra en Edimburgo
del 10 al 30 de agosto paralelamente al festival
“oficial”.
Se ha convertido en una cita ineludible para todas
las compañías que deseen exportar
sus espectáculos más allá
de sus propias fronteras. Casi mil formaciones
presentarán sus espectáculos este
año en la ciudad de Walter Scott. Aunque
el Festival Internacional de Edimburgo, el “oficial”
se lleva los mayores presupuestos y las mejores
cabezas de cartel, el “off” es la
cita más interesante por la cantidad y
variedad de sus montajes. Es un gigantesco escaparate
para ver –acuden cientos de programadores–
y ser visto. |
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El éxito del Fringe radica
en su fórmula de participación: se facilita
el libre acceso a cualquier grupo o individuo que
quiera actuar en él. A los participantes sólo
se les pide pagar una cuota de entrada y que busquen
su propio espacio escénico. Iglesias, pisos
particulares y almacenes abandonados han sido reconvertidos
en espontáneas salas de teatro que en total
suman casi 200 espacios. Marcos Ottone, miembro de
la compañía Yllana, que ha asistido
en varias ocasiones al Fringe, asegura que “aunque
pierdes dinero porque vas a taquilla el certamen es
un escaparate de lujo para darte a conocer fuera de
tu país. Nosotros fuimos invitados la primera
vez por una sala de teatro, pero hay otras compañías
que se unen y se constituyen en promotoras y alquilan
sus espacios”.
Se establecen ocho categorías:
espectáculos para niños, comedia, ópera,
musicales, danza y acrobáticos,
teatro de texto y artes visuales, además de
charlas y mesas redondas. También se constituye
un jurado que al final de cada edición concede
distintos premios, desde dotaciones económicas
hasta contratos para trabajar en teatros londinenses.
Montajes importados
Del Fringe han surgido espectáculos tan exitosos
como The puppetry of the penis, montaje que una compañía
australiana presentó hace años en el
Fringe y que desde entonces se ha estrenado en escenarios
de media Europa –en España está
programado actualmente en el Alfil de Madrid–.
Yllana también importará otro montaje
para la próxima temporada, Los mejores sketches
de los Monty Pyton, en coproducción con Imprebis.
El Fringe se creó hace 55 años, cuando
ocho grupos que no figuraban en el cartel oficial
improvisaron espacios para representar sus obras al
margen. Y eso significa “fringe”, al margen,
nombre con el que un periodista describrió,
al año siguiente, estas producciones adicionales.
Paralelamente se celebra el Festival
Internacional de Edimburgo. En su cartel destacan
este año Peter Stein, que estrenará
el próximo 11 de agosto La gaviota de Chejov.
Se trata de una ambiciosa producción creada
especialmente para el Festival y protagonizada por
Fiona Shaw. El Cullberg Ballet presenta Fluke, del
mítico coreógrafo Mats Ek los días
11, 12, 13 y 14. El teatro en castellano tendrá
una dignísima representación en los
nombres de Daniel Veronese y Calixto Bieito. El argentino
estrenará su apocalíptica La última
noche de la humanidad, del 11 al 13 de agosto.
El Festival Internacional de Edimburgo
parece sentir devoción por el director Calixto
Bieito, que un año más estrena montaje
en el certamen oficial. En esta ocasión el
director catalán llevará a escena Hamlet,
del 20 al 29 de agosto, un esperado trabajo después
de su último descalabro londinense con Macbeth.
La obra, coproducida por el Festival de Edimburgo
y Birmingham Repertory Theatre, estará protagonizada
por George Anton, con el que Bieito ya trabajó
en La vida es sueño.
Fuente:
El Cultural
Agosto
- 2003
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