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Viaje
al punto de partida
por
ANDRÉS D. ABRÉU
En
1994, La Gaceta de Cuba publicó el
artículo Para entender la totalidad
del teatro cubano, del crítico Rine
Leal donde se hablaba del teatro hecho por
cubanos fuera de la Isla. Ese artículo
permitió que se conociera la labor
de algunos grupos y directores, entre ellos
Alberto Sarraín, director del grupo
La Ma Teodora, un defensor del teatro cubano
en los Estados Unidos que trabaja actualmente
en Cuba para la realización del anhelado
propósito de una puesta escénica
entre artistas cubanos residentes en cualquier
lugar del mundo.
Sarraín recuerda que en el 90 dirigió
La verdadera culpa de Juan Clemente
Zenea; anteriormente había
estrenado mundialmente La caja de
zapato vacía, de Virgilio
Piñera. Esos fueron los antecedentes,
explica, "de ese proyecto que llamamos
La Ma Teodora, un grupo que es una demostración
de interés por la cultura cubana,
elemento que no perdimos al salir de aquí
y el cual es muy importante para acercarnos
todos". |

Alberto Sarraín, en la Habana durante
el proyecto de "Parece Blanca" |
¿Por
qué La Ma Teodora?
"Por
el sentido carpenteriano de que el son de la
Ma Teodora fue la primera manifestación
musical auténticamente cubana. Siete
años llevamos defendiendo ese sentido
en la Florida y en diferentes festivales del
mundo donde resalta el éxito de obras
como Delirio habanero, de Alberto Pedro, y La
noche, de Abilio Estévez, nada menos
que con 23 premios de las distintas asociaciones
de crítica en Norteamérica.
"Esto
nos situó a la vanguardia dentro de la
política de acercamiento con la Isla
y nos llevó a lograr que el Tribunal
Supremo de los Estados Unidos levantara la prohibición
de presentar obras de artistas de Cuba en el
condado de Miami Dade. Actitud que mereció
dos premios importantes: el Pen Newman Award
y el Carbonell Award, y un gran respaldo a La
Ma Teodora por nuestro trabajo de tender puentes
artísticos con nuestro origen."
¿Se
está concretando ese puente ahora en
Cuba?
"Creo
que este nuevo proyecto de la coproducción
entre el Consejo Nacional de las Artes Escénicas
de Cuba y La Ma Teodora, para montar Parece
blanca, va a allanar dificultades y concretar
aquí en la Isla nuestras intenciones
de hacer teatro para todos los cubanos. Un grupo
de artistas de la diáspora se hermanarán
con otros artistas de la Isla mediante esa pieza
fundacional donde se habla de la cubanía
y la aparición de la nacionalidad como
bien sabe hacerlo ese decano de los dramaturgos
cubanos que es Abelardo Estorino."
Además
de aportar el texto, ¿cómo asume
Estorino tu visión de Parece blanca?
"Estorino
es como un ángel de la guarda, está
al tanto de todo. Como director sabe que este
trabajo complementa la conclusión de
toda obra teatral, por eso tengo su respeto
y la libertad de hacer la puesta dentro de mi
respeto a un texto sagrado. Yo doy mucha importancia
a lo físico y a la belleza del movimiento.
Para mí el teatro es acción y
he llamado a trabajar a Rosario Cárdenas
por su experiencia en la danza teatro. A esto
se añade un elenco de actores muy conocidos
aquí, como Miriam Learra, Pancho García,
y Amarilis Núñez, entre otros.
De Miami verán a dos jóvenes actores
cubanos Pablo Durán y Michel Hernández.
El resto del equipo artístico y técnico
también es una unión de ambas
partes."
El
12 de septiembre en la sala Covarrubias del
Teatro Nacional está previsto el estreno
de este suceso teatral. En esta sala permanecerá
hasta el día 15, pero no serán
esas sus únicas funciones.
"De
aquí vamos para Villa Clara, agrega Sarraín.
Compartiremos en La Macagua con Teatro Escambray,
nos presentaremos en el teatro La Caridad, de
Santa Clara y luego en el Teatro Sauto, de Matanzas.
A finales de octubre queremos estrenar Parece
blanca en Miami y luego en Tampa. Creo que esta
obra puede ser una oportunidad de aprender culturalmente
y, a la vez, una pequeña y modesta contribución
a que las relaciones entre los dos países
se normalicen."
Publicado
en Granma 19 de Agosto 2002
Teatro en Miami
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