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Marta
Carrasco: En la frontera entre danza y teatro
NORMA NIURKA
Especial/El Nuevo Herald
Es
una de las coreógrafas-bailarinas más
prestigiosas de España, exitosa desde su
primera incursión en la escena barcelonesa
cuando ganó el premio Max de la crítica.
Es en la fusión de danza y teatro que Marta
Carrasco ha encontrado una interesante particularidad,
pero la clave de su éxito tal vez se halla
en el estilo personal y la pasión que imprime
a sus trabajos.
A los 38 años, luego de una trayectoria
de sólo seis años y cuatro obras,
la artista catalana es la niña mimada de
las instituciones culturales de Barcelona y una
invitada usual a festivales internacionales. A
principios de año, el Festival Escena Contemporánea
de Madrid le dedicó el Ciclo Perfil y presentó
tres de sus obras. |
El
domingo, la prestigiosa coreógrafa de
España clausurará el XVII Festival
de Teatro Hispano de Miami.
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``Lo
que pasa en mi espectáculo es un derechazo
en el estómago del señor de la fila
diez. Hablo de cosas que, de una forma u otra, le
son familiares al público, y lo hago a base
de sugerencias. A través de la sugerencia puedes
llegar al alma de las personas. No concibo un espectáculo
sin emoción, ni como público ni como
creador''.
Ella
asegura que su obra se encuentra ``en la frontera
donde acaba el teatro y empieza la danza''.
El
domingo, Marta Carrasco clausurará el XVII
Festival Internacional de Teatro Hispano al tiempo
que inaugura el 24o. Festival de Danza de la Florida,
de la Florida Dance Association, en el Colony Theater,
con su obra Mírame (Mira'm ``Se dicen tantas
cosas''). La compañía se ha presentado
en Costa Rica, Panamá y Brasil; y está
será su primera visita a Estados Unidos.
Mírame,
la única de sus obras donde ella no baila,
se estrenó en el festival de teatro de Sitges
en el 2000.
``Es
uno de los espectáculos más gratificantes
que he hecho. Fue un paso adelante en el terreno resbaladizo
que es la danza-teatro para los intérpretes,
que venían de la danza y del teatro de texto.
Fue un reto para ellos, pero sabían de qué
mal irían a morir porque conocían mi
trabajo''.
La
artista describe Mírame como un canto a la
imperfección. ``Creo que de forma muy surrealista
ve lo mejor y lo peor que tenemos los seres humanos.
Al fin y al cabo, el animal humano no está
tan mal. Si algo tienen los personajes es que son
monstruosos, pero, en algún sentido, ¿quién
no lo es? En la imperfección hay belleza''.
Mientras
tres actores y dos bailarines interpretan la pieza,
la autora se pone tan nerviosa que puede encontrarse
entre el público, tras las cortinas o camuflajeada
en la escenografía. Asegura que es la primera
y última vez que se queda fuera de la escena.
Su
primera coreografía, Aguardiente, es la historia
visceral de una alcohólica.
``La
hice un día que estaba triste y sola. Puse
la cuarta sinfonía de Mahler, encendí
un cigarrillo y en un taburete que tenía empecé
a dar círculos sobre mí misma. Así
empezó Aguardiente. No sabía que estaba
haciendo un espectáculo''.
Con
Blanco de Sombra, dedicada a Camille Claudel (la sojuzgada
escultora, hermana de Paul Claudel, infeliz amante
de Rodin), el público termina la función
llorando. El personaje le impresiona por ``su valentía,
su belleza en el sentido más integral, su honestidad,
su pasión''.
Marta
conversa con el entusiasmo de una adolescente, expone
una idea tras otra con pasión, se interesa
por otras opiniones y otras gentes. ''Tengo cuerpo
de 38 años, 202 de espíritu y de alma,
y 12 de cerebro'', dice riendo.
Fue
la última de cinco hermanos y confiesa que
siempre se sintió la rara de la familia. Era
deportista, había ganado campeonatos de tenis;
a los 14 años empezó a estudiar órgano
eléctrico y piano acústico; a los 16,
fundó el grupo de rock sinfónico Marta
Carrasco y los Opus Nites, que en dos años
hizo discos y videoclips que ella prefiere olvidar.
La
danza llegó por casualidad un día que
acompañó a una amiga a un estudio donde
bailaban jazz.
``Me
quedé anonadada y sin respiración. Fui
a mi casa y le dije a mi padre: No pienso estudiar
nada, quiero bailar''.
Para
pagarse las clases trabajó en lo que se puso
por delante: supermercados, bares, publicidad, como
azafata. Después de estudiar danza con Avelina
Arguelles y con Ramón Oller, estudió
actuación. Actualmente colabora con directores
de teatro orientando el movimiento escénico
de los actores.
Su
creación en danza-teatro ocasionó polémica
en Barcelona cuando se dio a conocer, ya que no sabían
cómo catalogar su obra.
``Me
da igual el nombre que le pongan a lo que hago; oigo
decir que estoy haciendo un género nuevo, pero
yo creo que todo está inventado''.
Posted on Fri, Jun.
14, 2002
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