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Un
autor en busca de la identidad
NORMA NIURKA
Especial/El Nuevo Herald
Quienes
conocen la dramaturgia de Arístides
Vargas, fundador del grupo Malayerba, pueden
ver claramente en Jardín de pulpos,
presentada en el XVII Festival Internacional
de Teatro Hispano, el hilo conductor de su
obra que es una constante búsqueda
de la identidad latinoamericana (y, tal vez,
de la propia).
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El
actor-director-escritor argentino exiliado en Ecuador
rebusca en esta sencilla y grata pieza el pasado del
pueblo, con sus desgarramientos y conflictos, mediante
un personaje que ha perdido la memoria.
Jardín
de pulpos, escrita en 1994, es la primera de sus obras,
y tiene claros puntos de contacto con la más
reciente, La casa de Rigoberta mira al sur, que vimos
hace unos días en el festival miamense representando
a Nicaragua. Al igual que ésta, Jardín--
es una obra dura y filosófica que lleva a la
reflexión con humor y poesía.
El
personaje principal, José, se encuentra alienado
de su comunidad y trata de recuperar la memoria por
medio de los sueños. Va reviviendo su infancia,
adolescencia y juventud, con su carga de experiencias
sexuales, sociales, familiares y políticas,
hasta armar una identidad.
En
pequeñas fábulas, con música
desde Violeta Parra hasta los Beatles, el autor se
apoya en el indigenismo, las diferentes culturas y
experiencias, para buscar las raíces perdidas
del individuo y los países. Un personaje afirma
que su país es una flor que tiene en una maceta
mientras que otro afirma que ``detrás de cada
memoria hay una guerra antigua''.
El
montaje expresionista, tremendamente divertido de
Rosario Francés, cofundadora de Malayerba,
sigue la línea poético-humorística
del texto con un juego constante que convierte a los
actores en un abanico de personajes.Sólo con
una mesa movible, a cámara negra y con un rico
vestuario, se crean bellas imágenes (como los
hilos que cosen desde la mesa al vestido de una mujer)
y escenas hilarantes (como la bacanal debajo de la
mesa, con toques vodevilescos).
Aunque
los dos intérpretes principales --Santiago
Villacís y Randi Krarup-- apresuran tanto sus
parlamentos que traban a menudo las palabras, el elenco
de ocho actores es un magnífico equipo de trabajo
en el que sobresale la gracia de Valentina Pacheco,
Joselino Suntáxi y Gerson Guerra. Los ocho
han colaborado en las improvisaciones que forman el
montaje y han hecho quedar muy bien al Ecuador en
el festival de teatro.
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