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'Bichos'
en fantasía
José Antonio Evora/El Nuevo
Herald
No
les hicieron falta costosos vestuarios, utilería
sofisticada ni escenarios majestuosos. No pretenden
deslumbrar de golpe ni decirlo todo de una vez y,
sin embargo, a uno le parece que estaba esperando
verlos y escucharlos desde hace tiempo. Su tema no
es la abrumadora pequeñez del individuo en
el universo, sino la vida de los animales de la floresta
amazónica. Obran con pocos recursos, pero los
revisten de tanta imaginación que sobre la
materia prima brilla una contagiosa luz de alegría.
Bichos
do Brasil, traído al XVII Festival Internacional
de Teatro Hispano por el grupo Pia Fraus y lamentablemente
programado sólo en dos funciones el sábado
y el domingo pasados, es una fiesta de los sentidos
que se disfruta aún más cuando descubrimos
que para celebrarla basta endeudarse con la fantasía
sin tener que agotar ninguna tarjeta de crédito.
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Son
tres en escena para manipular los muñecos
de unos 40 animales: Alberto Andreta, Roberto
Lima --directores del grupo-- y la actriz invitada
Isabella Graeff de Oliveira. Un ingenioso ''telón
de fondo'' hecho con columnas inflables da una
idea de cómo el aire juega un papel protagónico
en la armazón del paisaje y de los animales
mismos, y explica por qué el grupo pueda
moverse a todas partes sin necesidad de un container.
Si
algunos animales llaman la atención por
sus dimensiones colosales, gracias precisamente
a la idea de hacerlos inflables, otros, como
los macacos, descuellan por su sencillez, y
todos por los recursos tan accesibles con que
han sido elaborados. Con ese material que se
pega al simple contacto, y que se despega igual
de fácil halándolo --omnipresente
en mochilas, pantalones y gorras--, los macacos
adhieren patas y manos a la rama de un árbol
según convenga a los actores. Lo demás
es gracia e imaginación para hacerlos
bailar, ejecutar piruetas o besarse.
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'Bichos
do Brasil' es una fiesta de los sentidos que
se disfruta al descubrir que para hacerlo basta
endeudarse con la fantasía. Foto por
Pedro Portal
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Otro
eje de la representación es la banda sonora,
suma de géneros musicales brasileños
mezclada con sonidos ambientales que sumergen al espectador
en el mundo físico y a la vez fantástico
de los animales. Al compás de esa música
ejecutan los actores cuando entran y salen a escena,
y mientras se mueven haciendo que sus bichos corran,
vuelen o naden, una danza que cierra el círculo
de armonía con la Naturaleza, el gran regalo
del espectáculo de Pia Fraus.
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