PERIBAÑEZ,
AZARZUELADO.
Por
Pablo Villamar
¡Vaya
por Dios! Con lo bien que me cae José Luis
Alonso de Santos, director de la Compañía
Nacional de Teatro Clásico, que es un buen
autor y sobre todo un caballero y va y viene y me
da uno de los disgustos mayores de mi vida teatral.
Pues nada menos que descubrir que no sirve para dirigir
teatro. No diré el clásico, si no para
ningún otro género. ¡Válame
Dios y San Miguel Arcángel! ¿ Por qué,
Dios mío, por qué? Sencillo, por que
carece de imaginación. Es sin duda una dicotomía
ya que para ser autor hay que ser imaginativo ¿O
no? Cela no lo fue nunca y llegó a Premio Nóbel.
Pero escribía divinamente. Y, sin duda, conocía
sus limitaciones, dado que nunca dirigió una
pieza de teatro. Es decir, que se puede ser buen autor
y mal director. El poeta no es el que mejor recita
sus versos. El declamador no sabría escribirlos.
El crítico de toros es incapaz de torear un
becerro. José Luis Alonso de Santos, gran autor,
se ha metido nada menos que a dirigir la ganadería
de los mihura. Las consecuencias están a la
vista. En este momento, con Lope, en "Peribañez
y el comendador de Ocaña" ha errado de
la cruz a la raya, que uno también hace pareados.
No se salva ni el programa de mano. Ya sé que
él no lo ha hecho, ya sé que cuenta
con los mejores colaboradores, con todos los medios
a su alcance, pero el Director es el responsable de
todo. ¡Qué barbaridad!, exclamaba yo
entre escena y escena, ¡qué barbaridad!
Pero ¿cómo es posible? ¡Ay! ¡Ay!
¿Qué será de mí ahora
tengo que dictar una clase por correspondencia?
¡Que
se le ha de hacer! ¡Allá va! Empecemos.
1.-La
mayor parte de los clásicos tienen alguna cancioncita
porque era común en su época, pero no
zarzuela de mariscos como en este caso.
2.-Desde
1926 con Jacques Copeau, quedó abolida la "cuarta
pared". El señor de Santos, no sólo
parece ignorar este dato si no, que baja y sube el
telón de boca, las veces que quiere, para cambiar
el decorado, como en los tiempos de Adán y
Eva, y para disimular la cosa, pone un acordeonista,
o un "cantante", o salen dos tramoyas en
la semipenumbra para colocar unas sillas, mientras
otros sudan por dentro, cambiando los trastos de sitio.
3.-El
solo referente de "Madre coraje", arrastrando
su carromato, es suficiente para que a nadie se le
ocurra, la peregrina idea de sacar un carro tirado
por personas, aunque éste sea florido y fermoso,
4.-La
escenografía tiene que elegirla el director,
según los bocetos que se le muestran, y también
estar atentos a su realización.; el señor
de Santos, ha escogida, la más horrible, la
más antipática, la más cutre,
lo que indica cuando menos una falta de sensibilidad.
5.-También
falla en la dirección de actores. Estos no
tienen culpa alguna, van donde les dicen. Es el director
el que elige el reparto y el que debe saberse de memoria
la técnica de la actuación.
6.-La
colocación de las figuras es fundamental y
ésta debe hacerse en triángulos, (no
equiláteros) y el vértice será
para aquel personaje que tenga la frase más
interesante, aunque sea un "bocadillo",
ya que los triángulos se harán y desharán
continuamente, porque el teatro no es ESTÁTICO
si no dinámico.
7.-Tanto
el punto anterior, como las luces, como la música,
hay que hacerlo con "poesía" de tal
forma que el público no note transiciones PORQUE
NO LAS HABRÁ.
8.-En
cambio "canta" demasiado la mano del director
(en este caso de mal director) cuando el mejor elogio
que la crítica puede concederle al director
es que no se note la mano de éste.
9.-Estos
y otros principios son la cartilla, el catón,
el a,e,i,o,u del director de escena, y hay que aprenderse
bien esas vocales para luego articular las consonantes.
10.-Si
el señor Director de "Peribañez",
hubiese estudiado algo de la puesta en escena, se
acordaría que estamos en el año 2002
de nuestra Era (camino del tres) y que no se puede
hacer un montaje como en 1950 o 1960 , sobre todo
porque dirigiendo la Compañía Nacional
de Teatro Clásico, le ha dado paso a otros
directores, que han hecho montajes modernos, con obras
de tan difícil actualización, como "La
vida es sueño", "El Alcalde de Zalamea",
"Don Juan Tenorio", "Otelo", etc.,
etc. Inútil. Nada se le ha pegado ni de refilón,
lo cuál empieza a ser preocupante.
11.-Tampoco
se ha enterado que esta obra ya fue dirigida hace
muchos años por un grupo catalán de
un pueblo de Tarragona, mucho más moderna que
ésta. Tampoco ha visto el montaje de González
Vergel, no hace tanto tiempo, es decir, ha ido a lo
suyo, sin más información.
12-Y
todo esto viene, de que los públicos han cambiado
mucho en los últimos cincuenta años,
como ha cambiado el cine, y la televisión,
y la música , y la poesía, y hasta la
política, y que hay que vivir con el progreso,
que es imparable, y no con el retrogradismo o el reaccionario
puro y duro, y menos jugar con el teatro que tiene
que estar a la vanguardia de la sociedad.
13.-Buen número, viven los cielos. No me mueve
mi Dios para quererte, el cielo que me tienes prometido...¡Ay
Jesucristo! ¡Lo que acabo de escribir! Cuando
la experiencia me dice que hay que halagar, alabar
y lisonjear, que solo dando jabón a la gente
se puede salir en la foto. Lo siento mucho. Yo soy
así.
Pues
Crespo lo dicho, dicho. Pues Lope lo hecho, hecho.
PABLO
VILLAMAR
Diciembre 2002 |