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CARTA
DE ROSA ILEANA BOUDET
Santa
Mónica, septiembre 3, 2002
Estimado
Ernesto:
Hago
uso del espacio que me has ofrecido para aclarar
algunas referencias del dramaturgo Pedro Monge
Rafuls en tu entrevista. En primer lugar, le
agradezco a Monge estar en "circulación",
ya que desde abril del 2000 vivo en Santa Mónica,
dedicada a mi narrativa y a mi investigación
teatral y no participo, por lo general, en debates
ni foros académicos ni de otra naturaleza.
Sin embargo, el carácter de la página
y sus muchos lectores -seguramente más
jóvenes que nosotros-me anima a escribir
sobre el tan citado Encuentro de Teatristas
de Cuba y del Exilio a celebrarse en 1993. Efectivamente,
existió la idea alentada por Osvaldo
Dragún de realizarlo al calor de la formidable
acogida que en Cuba y en el exterior tuvo el
artículo de Rine Leal, "Asumir la
totalidad del teatro cubano", pero aunque
Monge me atribuye responsabilidades con las
visas y casi me describe como una funcionaria
de inmigración, en ese momento mi única
responsabilidad era dirigir el Departamento
de Teatro de la Casa de las Américas
y su revista Conjunto-lo hice por diez años--
y lo único que dije y sostengo es que
no habíamos sido convocados, no sólo
en lo personal lo cual era obvio, sino porque
nadie de los supuestos organizadores de la isla,
tenía conocimiento de su convocatoria
( y puede suponerse el trabajo organizativo
y la responsabilidad que algo así supone)
ni habían sido consultados o invitados.
Rine Leal, según el propio Monge, había
decidido no aparecer. Así las cosas,
se frustró lo que pudo ser una bellísima
idea porque cuando me enteré del asunto
no había tiempo para realizar el trabajo
preparatorio ni había nadie a quien dirigirse
para hacerle frente pues es conocido que la
Casa no se involucra especialmente en temas
cubanos.
Mi
relación estuvo dada porque desde su
fundación, la Casa de las Américas
apoyó el trabajo de la EITALC (Escuela
Internacional de América Latina y el
Caribe) y porque imagino que Dragún -que
sí tenía absoluta independencia
y gozó del respeto que se merece hasta
el final- así lo decidió. Si dio
un puñetazo y se ofendió y me
atribuyó el papel de eje del mal o si
Rine Leal lo contó a su manera, los dos
forman parte de mis memorias más entrañables,
así que prefiero recordarlos luchando
por ideas nobles con puñetazos en la
mesa antes que empañar con alguna palabra
injusta sus memorias. Ellos pensaron con luz
larga y creyeron en lo que hoy se hace realidad.
Sarraín está ensayando en Cuba
Parece blanca, Estorino estrena en Nueva York,
Manteca triunfa en París y en Miami,
y yo tengo mi espacio para la réplica
en una publicación digital realizada
por los más jóvenes de la emigración,
la mayoría de los cuales, no conozco
personalmente.
Lo
que sí es cierto pero Monge no parece
conocerlo, es que creo en la sinceridad. Le
escribí una carta, consciente de mi cuota
de responsabilidad en el malogrado incidente
[fechada el 6 de diciembre de 1993] e intenté
en varias oportunidades que volviese a Cuba,
sin lograrlo, cuando en los foros internacionales
se describía a sí mismo como "bloqueado"
y es posible que no una, sino varias veces,
le escribiera sobre visas y otros temas migratorios,
usurpando el papel de nuestro eficiente y real
especialista Conrado Bulgado cuya elegancia
y ejecutividad llegó a la literatura
con Bryce Echenique. Pero volviendo al tema,
estos son dos párrafos de mi carta de
diciembre del 93, la cual no creo tenga interés
en extenso:
[
] El Primer Encuentro de Teatristas de
Cuba y del exilio no podía ser cancelado
porque no fue convocado nunca. Supimos de la
idea del cual fue portador Osvaldo Dragún
desde la EITALC, pero en ese momento no estaban
involucradas las instancias pertinentes y representativas
de los teatristas quienes tendrían todo
el derecho a ser parte de su preparación.
Si su organización estaba adelantada,
aquí no supimos de esos adelantos, y
como comprenderás, una idea así
requiere maduración y conocimiento de
ambas partes.
En mi opinión personal, este diálogo
no necesita publicidad, títulos propagandísticos
o convocatorias rimbombantes sino serenidad
y voluntad mutuas, sin improvisación
ni protagonismo. Hablar de cancelación
me tomó por sorpresa como a la mayoría
de los lectores de la isla. [La noticia de la
cancelación fue publicada en Ollantay
casi de inmediato] Por ahora siento que es mi
particular forma de contribuir a la necesaria
información que debe existir entre todos
nosotros y que es parte imprescindible del diálogo:
compartir lo que sabemos, discutir lo que pensamos."
Y aquí estoy Pedro, en eso mismo, discutiendo
abiertamente lo que pienso. Pero no te preocupes,
no tendrás que sufrirme, lo recuerdo
bien, decías en el e-mail en el que anunciabas
mi "llegada" a todos en tu mailing
list :
" Pues esa mujer, queridos amigos, ha llegado
para quedarse (claro, pero oficialmente, pues
tiene todos los permisos respectivos para su
partida y su estadía en el imperialismo
que la ha asfixiado por cuarenta años
y al que ella tan valientemente ha atacado en
forma intelectual y etc.), pues ya la tenemos
aqui. Ya es nuestra. Ya la oiremos hablando
del teatro del exilio y de las novelistas, etc.en
todos los departamentos de teatro y de literatura
latina de las universidades gringas que ¡tanto
daño le han hecho a Cuba comunista. Realmente,
¿que remedio me queda si voy a tener
que compartir contigo en el Festival de Miami
o en un par de conferencias sobre el teatro
cubano en el exilio o sobre el teatro latino
o sabe Dios sobre qué?..."
No te preocupes, Pedro, al parecer tu e-mail
fue muy bien leído y recibido y no te
he dado el disgusto de sufrirme en ninguno de
los festivales que mencionas, ni siquiera el
artículo de la revista de Minnesotta
ha salido. Pero no vale la pena consumir espacio
porque estuve a punto de olvidar que el e-mail
existió. El único que me sufre
es mi esposo, un joven que se fue de Cuba en
el 61 y permaneció en mis recuerdos y
en mi literatura. Y mis muchos amigos y amigas,
colegas de todas partes. Y al contrario de lo
que me predecías, no me sale hiel de
los labios y sigo condenando como antes el bloqueo
criminal.
Cuando
nos encontramos en Cádiz y conversábamos,
creía que lo hacía con mi colega
de la otra orilla, no podía anticipar
que fuera capaz de acumular tanto odio. Si hoy
creo oportuno esta aclaración es porque
Monge vuelve a la carga con los mismos argumentos
anclados y estáticos con que me recibió
hace más de dos años más
añadidos sin importancia sobre chismes
e intrigas. El e-mail está a disposición
de los que lo deseen así como mi carta
completa del 93 (es tan ofensivo que ninguno
de sus colegas de aquí me lo quería
reenviar]. Lo tengo bien guardado para que no
se nos olvide nunca que los seres humanos podemos
albergar odios gratuitos hacia nuestros semejantes.
Tampoco estoy en "desgracia", porque
nunca tuve la gracia de nadie en particular,
salvo la que me gane alguna vez con mis libros
y mi obra. Y si ocupo el tiempo de los lectores
en contestarle a Monge es porque desde el fondo
de mi corazón, pienso que las personas
que escriben a otras bienvenidas llenas de improperios
y malignidad están descalificadas para
encabezar cualquier tipo de encuentro ni aunque
sean en la misma orilla.
Agradecida, Ernesto, te deseo muchos éxitos
en tu trabajo con la excelente página,
Rosa Ileana Boudet
Teatro en Miami
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